Tegucigalpa, Honduras.- Familiares que llegaron hasta las instalaciones de Medicina Forense, en la capital, identificaron a los dos hombres que la mañana de ayer lunes -12 de octubre- fueron ingresados a la morgue del Ministerio Público (MP).
Se trata de Ruperto Orellana Quintanilla, de 37 años de edad, y su hermano menor, José Graviel Quintanilla Perdomo, de 23 años; ambos tenían su domicilio en el municipio de Bonito Oriental, en el departamento de Colón.
Los hermanos fueron encontrados muertos a eso de las 8:30 de la noche del domingo -11 de octubre- en un potrero de la comunidad de La Balsa, en el municipio de San Esteban, en el norte del departamento de Olancho.
Aparantemente, los ahora fallecidos habían llegado desde Bonito Oriental, hasta la zona de San Esteban, a bordo de una motocicleta; pero el motivo real de su presencia en esa zona de Olancho, se desconoce.
¿A qué se dedicaban?
Sus parientes se enteraron del fallecimiento de Ruperto y José Graviel, hasta la mañana del lunes, cuando la noticias trascendió por los medios de comunicación en la capital de la República.
Estos contaron que Ruperto se dedicaba a trabajar en la agricultura, mientras, que José Graviel, laboraba como taxista en el casco urbano de Bonito Oriental.
Los dos cadáveres fueron retirados la tarde-noche del lunes, y llevados por sus deudos hasta la comunidad de Plan de Flores, en el término municipal de Limón, siempre en Colón.