Tegucigalpa, Honduras.- Los relatos y las vivencias contadas de boca en boca han concluido en que no siempre la relación de un miembro de la comunidad LGTBI con un pandillero se da por una acción voluntaria del primero.
Según relatos y experiencias recogidos en torno a estos casos, algunas relaciones entre personas de la diversidad sexual y miembros de maras o pandillas pueden estar mediadas por amenazas o coacciones que terminan involucrando a las víctimas en actividades delictivas.
La muerte violenta de Darwin Sady Aguilar Centeno, conocida en la comunidad de la diversidad sexual como Giseel Aguilar, sigue rodeada de interrogantes sobre el motivo del crimen, mientras las autoridades señalan como presunto responsable a un hombre al que vinculan con la Pandilla 18.
El caso también vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad que enfrentan las personas LGTBIQ+ ante la violencia y las distintas formas de vinculación con estructuras criminales, una situación que organizaciones de la diversidad sexual atribuyen a factores como las amenazas, la intimidación y las condiciones de vulnerabilidad.
Esas relaciones, en otros casos, pueden surgir a partir de una amistad o de una atracción entre ambas personas. Sin embargo, el texto de esta investigación no establece que esa haya sido la circunstancia específica en el caso de Giseel Aguilar.
El joven tenía 31 años. En un momento de su vida mantuvo una relación cercana con un hombre señalado posteriormente como presunto integrante de la Pandilla 18, sin que en ese momento pudiera prever las consecuencias que tendría ese vínculo.
La madrugada del crimen
La madrugada del viernes 13 de marzo de 2026, Giseel se despidió de varias amistades con las que había estado departiendo desde la noche anterior en una vivienda de la colonia Fátima de Comayagüela, cerca de su casa.
La mujer trans salió de la vivienda de una de sus amigas y les manifestó que se marchaba porque tenía una reunión con un “flaco”, término utilizado para referirse a un hombre con quien mantenía una relación cercana e íntima.
Las cámaras del Sistema Nacional de Emergencias 911 y también dispositivos privados de seguridad, captaron cuando un vehículo tipo camioneta, marca BMW modelo X3, color rojo y sin placas, ingresó a la colonia Fátima, a eso de las 2:00 de la mañana.
El carro se estacionó frente a la casa de Giseel y de este se bajó un hombre. Entró a la vivienda de Giseel y sólo unos minutos después, ambos abordaron el carro color rojo, tipo camioneta.
Investigación del hecho
De acuerdo con las indagaciones realizadas por detectives de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), dentro del vehículo, el desconocido, hasta ese momento, le asestó un golpe fuerte en el rostro a Giseel y le enrolló un lazo en el cuello, hasta causarle la muerte.
En la oscuridad de la madrugada, el automotor salió del lugar a alta velocidad, llevándose el cuerpo sin vida de Gissel Aguilar.
Las cámaras captaron cuando el carro BMW tomó dirección hacia el bulevar del Norte, continuó para llegar al bulevar Fuerzas Armadas, con rumbo a la salida del norte.
Pasó frente a varias gasolineras en la zona de El Carrizal y, en el túnel de retorno hacia Tegucigalpa, a las 3:54 de la mañana, del 13 de marzo pasado, detuvo la marcha de su carro y lanzó el cadáver de Darwin Sady Aguilar Centeno, envuelto en una sábana.
Después del hallazgo del cuerpo comenzaron las investigaciones policiales para determinar las circunstancias del crimen y establecer quién o quiénes participaron en la muerte de Giseel .
Seis meses y 13 días después de registrarse esta muerte violenta, personal del Departamento de Localización, Búsqueda y Capturas, de la DPI, arrestaron a quienes ellos consideran el autor material o victimario de Giseel Aguilar.
Se trata de Keynner Eduardo Santos Meza, de 26 años de edad, detenido en la colonia La Providencia, más conocida como La Guasalona, en la zona de El Pedregal, en la capital de Honduras; presunto integrante de la Pandilla 18, según la DPI.
El Juzgado de Letras de la Sección Judicial de Tegucigalpa emitió la orden de aprehensión contra Keynner Santos el jueves, 24 de septiembre de 2026, y fue efectiva el sábado 26 de septiembre.
Violencia contra la diversidad sexual
Desde el Comité de la Diversidad Sexual en Honduras señalan que las muertes violentas de personas LGTBIQ+ forman parte de un contexto de violencia generalizada en el país, aunque reconocen la particular vulnerabilidad de esta población.
Grecia O’Hara, vocera del Comité para la Defensa de la Diversidad Sexual en Honduras, expresó:
"Nos alarma el incremento y la situación de violencia hacia nuestras poblaciones por diversos motivos. Desconocimiento del tema, un nivel de violencia generalizado que no solo se da razón de una orientación sexual o una identidad de género, sino que es una interseccionalidad por el hecho de ser mujer, de ser madre, de ser parte de un pueblo originario; es una situación de violencia general en todo el país".
O’Hara también manifestó preocupación por la recurrencia de muertes violentas de personas vinculadas con la comunidad LGTBIQ+.
"Hasta el momento, el conteo de este año (2026) son 35 personas de la diversidad sexual que han sido asesinadas de forma violenta, y del 2003 al 2026 tenemos un conteo de 656 muertes según el Observatorio de Violencia (de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras) hacia personas LGTBIQ+ KAI+", precisó O’Hara.
La representante de la diversidad sexual también explicó que existen diferentes factores que pueden llevar a integrantes de esta población a relacionarse con personas vinculadas con estructuras criminales.
"En esta situación hay que tener algo muy claro. La situación económica, la situación política, la situación religiosa, incluso el país, no brinda la garantía de protección para ninguno de los grupos. Uno de esos grupos es el nuestro, la población LGTBIQ+", lamentó.
O´Hara agrega que "cuando no solo estos grupos que se conocen como grupos para delinquir se acercan a una persona para intimidarla, para ubicarla en un espacio donde tiene que generar una venta, hacer conexiones, ¿cómo una persona que está en una condición de vulnerabilidad se va a negar ante una persona o un grupo o una situación que le puede generar violencia?".
Muchos de los casos de vinculación de miembros LGTBI con maras y pandillas inician con la amenaza con el fin de que estos vendan drogas o sean informantes en los territorios que dominan una y otra organización criminal, que a la postre terminan en muerte.
"En el contexto en el que vivimos, muchas veces los grupos que formamos parte de estas situaciones de vulnerabilidad, también somos vulnerables ante cualquier situación en la que se nos ponga. Es decir, estos grupos (maras y pandillas), al identificar personas LGTBIQ+, es más fácil acercarse y generar actos de intimidación, de violencia, amenazas, desplazamiento forzado, lo que también ocurre con otras poblaciones", concluye Grecia O´Hara.
Sin conocer cuál fue el motivo preciso por el que le quitaron la vida a Giseel, sí es cierto que su vínculo con el principal sospechoso de su deceso incidió para que tuviera el fatal desenlace.