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Tegucigalpa, Honduras.-Cuando el Gobierno de Honduras rompió el convenio de cooperación con España para construir los hospitales de Santa Bárbara, Salamá y Ocotepeque, los proyectos ya contaban con un diseño definido, financiamiento aprobado y un esquema de acompañamiento técnico previsto para sus primeros años de funcionamiento. Desde entonces, el costo de las obras cambió cuatro veces.
Como lo reveló la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus, el presupuesto pasó de poco más de 2,249 millones a 2,744 millones de lempiras, luego a 3,171 millones de lempiras y finalmente a más de 7,600 millones de lempiras , según registros oficiales de la Secretaría de Finanzas, mientras los proyectos quedaron bajo la administración de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT).
Los incrementos presupuestarios no solo modificaron el valor de las obras, sino que también dejaron al descubierto un desafío financiero que el Gobierno todavía no resuelve y un evidente desorden contable entre las distintas oficinas estatales.
Los informes de la Secretaría de Finanzas, actualizados al 31 de diciembre de 2025 y analizados por la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus, establecen que el presupuesto global aprobado para los tres hospitales se consolidó finalmente en 7,674 millones de lempiras.
Sin embargo, al cierre de ese año la contabilidad oficial de la plataforma registra que únicamente se habían ejecutado 2,051 millones de lempiras. En términos prácticos, el Estado había invertido apenas una cuarta parte del presupuesto requerido.
7,600
millones
es el costo total de los tres hospitales, según el último presupuesto aprobado por la SIT.
Las cifras de Finanzas también muestran que la mayor parte del gasto se concentró durante 2025. Ese año la inversión alcanzó 1,287.1 millones de lempiras, frente a los 763.9 millones de lempiras ejecutados en 2024. A pesar del incremento en el ritmo de ejecución financiera, los tres proyectos permanecían lejos de entrar en funcionamiento.
El Hospital General de Santa Bárbara concentra la mayor parte de los recursos. Su presupuesto proyectado asciende a 4,402.9 millones de lempiras, mientras que la inversión ejecutada hasta diciembre de 2025 era de 877.4 millones de lempiras. El avance financiero reportado era de apenas 19.92%, el menor de los tres proyectos.
En Salamá, Olancho, el presupuesto fue fijado en 1,613.1 millones de lempiras. Los documentos oficiales registran una inversión acumulada de 582.8 millones de lempiras, equivalente a un avance financiero de 36.13%.
El Hospital Básico de Ocotepeque presenta un comportamiento similar: su costo proyectado alcanza 1,635.6 millones de lempiras, de los cuales se habían ejecutado 590.9 millones de lempiras, con un avance físico global de 36.13%.
Aunque las estructuras comienzan a tomar forma, las plataformas de Finanzas indican que ninguno de los hospitales estaba cerca de operar al finalizar 2025.
Las obras permanecían en la etapa de cerramiento de fachadas y terminación de estructuras, mientras seguía pendiente la instalación de los sistemas especializados que permiten el funcionamiento de un centro hospitalario, entre ellos las redes eléctricas, climatización, sistemas contra incendios y otros componentes técnicos.
La incertidumbre no se limita al estado de las construcciones. Los tres proyectos continúan bajo investigación del Ministerio Público (MP) y del Tribunal Superior de Cuentas (TSC), mientras la nueva administración de la SIT revisa la viabilidad jurídica y financiera para continuar las obras.
El actual ministro de Infraestructura y Transporte, Aníbal Ehrler, confirmó a la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus que el Gobierno todavía no ha definido cómo obtendrá los recursos necesarios para concluir los hospitales, detallando una cruda realidad financiera sobre lo que realmente hace falta para ponerlos en marcha.
Sin embargo, al contrastar las palabras del funcionario con los reportes oficiales, los datos entran en una abierta contradicción matemática que expone el desajuste institucional.
Según explicó el ministro, el presupuesto total hoy en día se calcula en 7,200 millones de lempiras, de los cuales argumenta que "solamente se han pagado cerca de 1,800 millones de lempiras".
Al restar ambas cifras, Ehrler reveló que hacen falta 5,400 millones de lempiras para terminar por completo los tres centros asistenciales.
Este balance choca de frente con los registros de la Secretaría de Finanzas. Por un lado, la plataforma oficial detalla que ya se ejecutaron 2,051 millones de lempiras, evidenciando un desajuste de 251 millones frente a los números globalizados que maneja el ministro.
Por el otro, al restar los 1,800 millones que la SIT da por pagados al techo histórico de Finanzas de 7,674 millones de lempiras, los fondos requeridos ascenderían en realidad a 5,874 millones de lempiras, destapando una diferencia técnica de 474 millones entre ambas carteras del Estado.
"El resto nos toca a nosotros ver de dónde lo sacamos", admitió el ministro Ehrler ante el vacío financiero. "Si todo está bien y si podemos continuar, estamos analizando de qué manera conseguir los fondos".
Según explicó, la decisión de reanudar las obras dependerá de las conclusiones de las investigaciones y de la seguridad jurídica que exista sobre los contratos actualmente suspendidos.
"Es una decisión estratégica con el Presidente y con la Secretaría de Salud", señaló. El funcionario indicó que la SIT también estudia contratar empresas internacionales para evaluar la puesta en marcha de los hospitales y revisar alternativas que permitan reactivar los proyectos sin comprometer la legalidad de los procesos.
"No vamos a dejar botada una inversión de 1,800 millones de lempiras solamente por un capricho. Vamos a asegurar que sea transparente, que jurídicamente esté donde debe estar, y ahí salimos adelante con la construcción", sostuvo el ministro.
Sobre la fuente de financiamiento, admitió que el Gobierno todavía no tiene una ruta definida: "No sé si va a ser con un modelo APP. No sé si lo vamos a hacer con fondos nacionales. No sé si vamos a ir a solicitar un préstamo".