Florida, Estados Unidos.- Rachael Reed, fundadora y propietaria del Arca Boutique Hotel, ubicado en West Bay Beach, Roatán, Honduras, figura entre las nueve personas que murieron en un accidente aéreo registrado este domingo 1 de noviembre en el condado de Palm Beach, Florida, Estados Unidos.
Reed viajaba a bordo de un avión privado que se estrelló en el sector de Greenacres cuando cubría la ruta desde Austin, Texas, con destino a las Bahamas, en un accidente que también cobró la vida de otros seis pasajeros y dos integrantes de la tripulación.
Entre las víctimas se encuentran el empresario tecnológico Adam Robinson, de 44 años, su esposa Helen Sharp y los dos hijos de la pareja, Emma y Charlie, quienes viajaban junto a Rachael Reed, amiga cercana de la familia.
Asimismo, en la aeronave se transportaban Anita Maria Cetina, quien trabajaba como niñera de los menores, y Charmi Fehr, otra amiga cercana de los Robinson.
La tripulación estaba integrada por el capitán Jeff Gregory, de 55 años, y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, quienes también fallecieron tras el impacto.
Su vínculo con Honduras
Rachael Reed había desarrollado su actividad empresarial en Roatán, Islas de la Bahía, donde fundó el Arca Boutique Hotel, un establecimiento turístico situado en West Bay Beach que abrió sus puertas en diciembre de 2023.
Para concretar su proyecto, la empresaria transformó una propiedad histórica conocida como Island Pearl en un hotel de estilo selvático, caracterizado por sus cabañas de madera integradas al entorno natural y un diseño ecológico.
El establecimiento cuenta con acceso a una playa privada y el restaurante Ahari, convirtiéndose en el principal proyecto empresarial de Reed en el Caribe.
De acuerdo con los reportes sobre las víctimas, la empresaria alternaba su vida entre Austin, Texas, y sus actividades hoteleras en Honduras, donde impulsó su emprendimiento turístico.
Sobre el accidente
En cuanto al siniestro, el avión privado, un Learjet 60, se precipitó a tierra en una zona residencial de Greenacres, en el condado de Palm Beach, poco después de despegar de Texas con rumbo a las Bahamas.
El accidente ocurrió alrededor de las 12:50 del mediodía, hora local, y provocó un incendio tras el impacto de la aeronave, que dejó un cráter en el pavimento, acabando con la vida de nueve personas, según confirmó el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy.
Entretanto, la Administración Federal de Aviación (FAA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) quedaron a cargo de las investigaciones para determinar las causas del accidente.