Hondureños en el Mundo

La mano de obra hondureña es competitiva

'Tratamos de que los hondureños, y todos los trabajadores, se sientan cómodos tanto dentro como fuera de las granjas”, dice Mary Stevenson.

11.07.2012

Mary Catherine Stevenson, gerente de la granja Agriville, cuenta que los campesinos hondureños son competitivos y se adaptan con gran facilidad a los trabajos.

Sin embargo, reconoció que “al inicio les cuesta, es duro para ellos tomar el ritmo, pero después de aprendidas todas las etapas del proceso se desenvuelven de manera óptima”.

Stevenson subrayó que los mexicanos y los jamaiquinos han estado yendo y viviendo en estos trabajos por más de 15 años y por tanto tienen mucha más experiencia, más ventaja, mientras que los hondureños apenas están abriéndose paso.

Agriville forma parte de una familia de tres granjas agrícolas que datan desde hace más de 45 años.

En las granjas poseen cerca de 180 acres de cultivos en invernaderos. En ellas tienen contratadas a unas 300 personas, de las que unas 20 son hondureños. La mayoría de los puestos los ocupan guatemaltecos, jamaiquinos y mexicanos.

Actualmente Agrivill está construyendo y ampliando otros invernaderos donde cultivará tomates, chiles y pepinos, productos que vende mayoritariamente en el mercado estadounidense (70 por ciento). En Canadá se queda el restante 30 por ciento de la producción.

“Para finales de este año vamos a ocupar unos 60 nuevos trabajadores y ya hemos hechos los contactos en Honduras para realizar un proceso de reclutamiento”, amplió Stevenson.

“Estamos construyendo un invernadero de 38 acres para el que se necesitarán los 60 trabajadores adicionales”, detalló.

“Esta línea de empresas familiares vende a compañías Cosco y Walmart, entre las más importantes”, comentó Stevenson.

Ventaja catracha

El programa que lleva a laborar a los catrachos a Canadá tiene cierta ventaja sobre otros programas de contratación temporal, sobre todo los mexicanos.

Los contratos de los catrachos tienen una duración de dos años, mientras que con los mexicanos solo firman por ocho meses.

Entonces, explicó la gerente, la ventaja consiste en que el proceso de aprendizaje dura cerca de cinco meses, tiempo durante el que los trabajadores tienen que adaptarse, y cuando al final lo logran deben irse, lo que no ocurre con los hondureños, algo positivo para ambas partes.