Honduras

Obras sociales conquistadas desde la fe

Mediante la Pastoral Social Cáritas la iglesia Católica apoya a 25 municipios de la zona sur con programas de asistencia en salud y educación a productores de escala baja.

08.01.2013

SERIE 2/5

Llegaron con el fin de transmitir sus conocimientos religiosos a los pobladores de la zona sur, pero su labor se dividió para poder cubrir las necesidades de las comunidades.

Son sacerdotes y pastores evangélicos que han ido más allá de lo que pretendían ofrecer, pues han creado casas hogar, construido proyectos habitacionales y fomentado la cultura, entre otras obras.

En los departamentos de Choluteca y Valle la organización Cáritas de Honduras, de la Iglesia Católica, ha apoyado a decenas de familias.

Alejandro Mendoza, director regional de la Pastoral Social Cáritas de Honduras, dijo que unas 60 familias son apoyadas con el programa de seguridad alimentaria.

En el tema de salud se ha a capacitado a 120 promotores de salud enfocados en medicina preventiva y alternativa.

“Estas personas han aprendido a realizar medicamentos como pomadas y algunos jarabes con plantas naturales”, explicó Mendoza.

La inversión de la Pastoral Social Cáritas el año pasado en la zona sur fue de 25,000,000 de lempiras.

David Matamoros, analista, manifestó que las iglesias han tenido una proyección social que, de no haberse ejecutado, las comunidades estarían en peores condiciones.

“Las iglesias Católica y Evangélica han incursionado en las áreas sociales para ayudar a los pobres, donde nuestros gobiernos han sido incapaces de proponer soluciones”, expresó el entrevistado.

Para Matamoros las autoridades gubernamentales deberían copiar el modelo de trabajo de las iglesias, ya que con menos recursos hacen más obras.

“Yo creo que es tiempo de que la población le exija al gobierno respuestas concretas a los problemas sociales, como las que nos dan los religiosos”, sostuvo Matamoros.

Los niveles de pobreza en el sur rondan el 60 por ciento de la población y un 15 por ciento de las personas están en la pobreza extrema, argumentó.


Promotor de la cultura y la educación

Uno de los religiosos más reconocidos de la zona sur es el sacerdote Jesús Francisco Javier Valladares Alsogaray de Armas Morales.

El religioso constituyó la casa hogar denominada Fraternidad de Jóvenes Cristianos, para personas que residen en condiciones de pobreza.

El proyecto inició en 1962 y lo comenzó cuando recién llegaba a este caluroso departamento, con el fin de apoyarles en su formación académica.

Los jóvenes que llegan a esta casa hogar deben permanecer en ella porque aquí tienen todo lo necesario, incluyendo estudios, ya sea en un colegio privado o en un público.

Entre los logros de la casa destacan jóvenes con licenciaturas, posgrados y doctorados en diferentes áreas y países del mundo.

El hogar de los jóvenes está ubicado al costado sur de la Catedral de Choluteca, centro que en la actualidad urge de nuevos fondos para continuar con la labor.

El sacerdote además ha sido promotor de la cultura a través de la organización de la boda y orquesta campesina por más de 14 años.


Viviendas y empleo

Las necesidades de salud, vivienda y empleo de centenares de familias de la zona sur han sido transformadas con apoyo del sacerdote Alejandro López Tuero.

El religioso ha constituido la Clínica San Francisco de Asís, fábrica de Guantes San José Obrero, siete proyectos de viviendas y donaciones para centros educativos.

La inversión en los proyectos habitacionales ha sido de más de 25,000,000 de lempiras.

Los beneficiarios directos de los proyectos de vivienda son más de 38,500 personas, entre niños y adultos.

Las ayudas económicas se han centrado en personas de escasos recursos económicos y centros escolares, solo el año pasado se entregaron 265,291 lempiras.

“El carisma de la Asociación San José Obrero no es la beneficencia, sino la promoción social, es así que nuestra misión no es hacer donaciones, sino crear pequeñas empresas para generar empleo”, dijo el religioso.

Apoyo a migrantes

La ayuda para los familiares de migrantes desaparecidos descansa en las manos de la religiosa Lidia Avilés. Su lucha ha sido por reencontrar a los migrantes con sus familiares, además de brindar consuelo y consejos.

La labor se realiza con la ayuda de la Pastoral social de Movilidad Humana de la Diócesis de Choluteca.

Avilés explicó que esta oficina nació en 2000, luego de registrar un elevado número de migrantes desaparecidos.

A la fecha se ha logrado un registro de 100 personas de las que se desconocía su paradero, de estas 38 han sido ubicadas. La religiosa realiza varios contactos con organizaciones en México y Estados Unidos para encontrar a los hondureños luego de varios meses de desconocer su situación. Entre los departamentos de Choluteca y Valle se estima que unas 1,200 personas que han emprendido el “sueño americano” se encuentran desaparecidas.


Un hogar para huérfanos

Los niños que se quedaron sin la protección de sus progenitores y deambulaban por las calles de Choluteca han sido abrazados por los pastores Boris Aparicio y María Elena Pereira.

En la actualidad 30 infantes se cobijan bajo el techo del hogar Oasis de Amor.

Su labor inició hace 19 años, tiempo durante el cual se han convertido en los padres de los menores.

El sostenimiento del hogar se logra por medio de donaciones de cinco empresas y personas de buen corazón.

La mayoría de los niños que se han recibido llegaron al hogar en las primeras semanas de nacidos.

Algunos de los beneficiados ya son profesionales o están en formación, como es el caso de Saúl Martínez.

“Yo he tenido el amor de una familia que me dio Dios y me han dado una buena educación, que hasta bilingüe soy, y sé que tendré un futuro mejor que el que hubiera podido tener”, expresó el joven.

Martínez está a punto de culminar la carrera de Bachillerato en Computación.

Los hijos biológicos de la pareja han permanecido junto al resto de los pequeños y se les han brindado las mismas enseñanzas y cuidados.

El hogar comenzó a funcionar el 13 de marzo de 1993 en la comunidad El Banquito.

María Elena Pereira de Aparicio dijo que esta idea nació porque su esposo tiene mucho amor por los niños desamparados.

“Recuerdo que recién casados nos vestíamos de payasos e íbamos a dar alegría a los niños de la calle que se ubicaban en ese entonces en el parque Valle”, dijo la madre del Hogar.

En sus inicios llevaban a los niños de la calle a su casa para bañarlos, vestirlos y darles zapatos.

En la actualidad reciben pequeños del Ihnfa, que les otorga la potestad de cuidarlos hasta los 18 años.

“El último niño que llegó a este hogar fue abandonado por sus padres y lleva el nombre de mi esposo”, explicó.

Unos 70 niños han sido recibidos en el hogar, de los cuales algunos ya son padres de familia.

La carga económica para educar a los menores se convirtió en significativa, por lo que ambos pastores decidieron abrir un centro educativo.

Los hijos mayores del hogar han tenido educación bilingüe y en la actualidad apoyan con la formación de los más pequeños.

Las autoridades de la iglesia Bautista también se han sumado a la labor de apoyar a los más necesitados y dos veces al año llevan brigadas médicas a comunidades remotas.

El pastor Eduardo García expresó que al año vienen a Honduras, a través de la iglesia que representa, dos brigadas médicas en las que se atiende a unas 1,000 familias.

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