Dos horas diarias de su tiempo libre dedica Jadher Colindres, de ocho años, para brindarles reforzamiento a tres de sus compañeros.
Colindres forma parte del grupo de 52 niños del Centro Básico Francisco Morazán que se encarga de apoyar al resto de alumnos que durante la jornada escolar muestran bajo rendimiento. El menor fue elegido como niño tutor luego de mantener un índice académico de 99 por ciento.
Los niños Fernando Murillo, Antonie Osorto y Bayron Flores, de nueve, ocho y siete años, conforman el grupo de trabajo que ha dirigido Colindres durante los últimos cinco meses.
Los tres pequeños en la actualidad subieron en un 10 por ciento su índice escolar luego de recibir el apoyo del tutor.
El centro educativo donde estudia Colindres cuenta con una matrícula de 1,985 alumnos, situación que lo convierte en la institución educativa de esta categoría que cuenta con la mayor población estudiantil a nivel departamental.
Iniciativa
El plan de niños tutores inició como una iniciativa propuesta por los ejecutivos del Programa de Desarrollo de Área (PDA) Colinas de Oriente.
La estrategia fue planteada en la mayoría de los centros educativos de la comunidad, pero solo cuatro asumieron el reto, entre ellos el centro escolar donde estudia Colindres.
El director del centro estudiantil, Francisco Ferrera, aseguró que mediante la ejecución de esta iniciativa se ha logrado reducir en un 95 por ciento la reprobación.
“Nosotros estamos contentos con los resultados que nos ha brindado el programa, ya que los maestros han encontrado en sus propios alumnos los aliados perfectos para mejorar los índices de los niños de cada salón”, comentó el entrevistado.
Ferrera aseguró que esta metodología ha permitido que los lazos de compañerismo entre los alumnos sean más sólidos, lo que contribuye con un ambiente de armonía.
Logros
La maestra del tercer grado, Ligia Amador, aseguró que con la puesta en práctica de esta iniciativa en lo que resta del año, sumado a la participación de los padres de familia, no se tendrán reprobados en su grado.
“Los tutores escolares se han convertido en el aliado perfecto para mejorar las calificaciones de los niños, pero es vital que además se involucren los padres”, afirmó la docente.
El tercer grado sección A, a cargo de Amador, cuenta con ocho tutores escolares, a quienes se les distribuye un porcentaje igualitario de alumnos para que estén a su cargo.
“Cada maestro conforma grupos de trabajo para que puedan desarrollar diferentes proyectos, tales como guías de estudio, ensayos o problemas de matemáticas”, comentó la maestra.
Otra de las tutoras escolares es Maryuri García, de nueve años, estudiante del tercer grado, quien dedica sus horas libres para ayudar a los niños que conforman su grupo de trabajo.
“En las semanas de examen, nosotros dedicamos algunas horas de la tarde para repasar las lecciones que la maestra nos ha enseñado y así aseguramos una buena calificación”, comentó la pequeña.