Tegucigalpa, Honduras
Cuando Maribel -nombre ficticio- habla de su familia su mirada se llena de ternura y una sonrisa se dibuja en su cansado rostro.
Ella se dedica a ofrecer servicios sexuales para mantener a sus parientes desde hace diez años.
Por sesión cobra 200 lempiras, por lo general el centro de la ciudad capital es el sitio donde ella se instala a diario para ejercer su trabajo, aunque “hay competencia”.
Y es que en esta zona unas 180 mujeres se dedican a ofrecer sus cuerpos a cambio de un pago económico.
Según Maribel, este sector “productivo” es el único en el que se le ha dado oportunidad, pese a que buscó en otros espacios.
En cuanto a sus clientes, ha llegado a considerarlos buenas personas con ella, pues dice que no la agreden.
“Hubo un hombre que me dio dos mil lempiras para costear los estudios de... yo le conté que no tenía para la escuela y él me ayudó”.
Contrario a la violencia de la que es víctima otro grupo de féminas que se dedican al servicio sexual, ella no la ha padecido de sus clientes, aunque sí fue atemorizada por otras mujeres.
“Cuando llegué al parque central un grupo de mujeres se me acercaron y me pedían 200 lempiras diarios si quería permanecer allí”, comentó.
En caso de que se resistiera a cumplir con la cuota obligatoria dijo que era intimidada con hacerle daño a su familia.
Lea la historia completa en la edición de este jueves 7 de julio...