El humanismo cristiano, bandera política del gobierno de Honduras, es una corriente filosófica que atenta contra la moral, la autoridad familiar y otro tipo de valores, considera el pastor evangélico Mario Fumero.
El reverendo explica que el humanismo es una corriente que busca el bien personal y no reconoce conceptos morales del cristianismo, por lo que, al final, es una contradicción de modelos.
No obstante, estos dos sistemas “han sido etiquetados en un término técnico”, como el caso del proyecto político del presidente Porfirio Lobo.
El humanismo, remarca Fumero, contempla conceptos errados respecto al de género, también apoya legislaciones que desarman a los padres para ejercer una autoridad, y en algunos casos promueven una sociedad controlada y sin embargo anarquizada, partiendo de la premisa de que todos somos iguales.
“Si el humanismo disuelve los valores históricos, para dar paso a los antivalores, cosa que estamos viendo en algunos países, terminaremos forjando un mundo de inmoralidad, pero legalizada”, criticó el líder espiritual.
“La gran pregunta es: ¿se puede legalizar lo inmoral? Pues bien, ¿acaso no ha legalizado en algunos países las drogas, el matrimonio gay, el aborto criminal, el amor libre”, remarcó.
Respecto al humanismo cristiano que promueve el mandatario, Fumero explica que “el problema de Honduras es que no se pude pedir un humanismo cristiano ni filosófico si no se han creado las condiciones previas para cambiar la conducta de las personas. Hay que forjar primero la integridad y honestidad, para poder hacer funcionar cualquier ideario de justicia social”.
“Nuestra mayor enfermedad es la corrupción”, subrayó, “y ninguna ideología podrá acabarla a menos que se vuelvan a Dios y experimenten un nuevo nacimiento. Además, tristemente aún, nuestro cristianismo deja mucho que desear. Aquí tristemente se necesita un cambio radical, pero de corazón”.
Fumero también señala que mediante el humanismo se han impulsado sistemas comunistas que mediante legislaciones imponen la obligación de compartir bienes, cuando en el cristianismo el desprendimiento de la material viene por “motivación del amor de Cristo”.