La población anhelaba que este 10 de mayo, el Covid-19 fuera tema del pasado, sin embargo el repunte de casos parece vislumbrar todo lo contrario. A raíz de la emergencia sanitaria, muchos hijos no podrán desplazarse para darle un cariñoso abrazo a sus progenitoras.
Celebración a medias
Como los hondureños son creativos, desde muy temprano en los barrios y colonias se escuchan los tradicionales 'Vals para mi madre' y 'Mañanitas de las Madres', pese a que la celebración no está llena de algarabía.Aunque no hay pasteles, ni platillos especiales, ni invitaciones a comer, ni sorteo de canastas familiares a la madre del barrio o del salón de clases, sí hay videollamadas afectuosas y deseos de sorprenderlas durante el confinamiento.
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Adicionalmente, con la mayoría de los lugares cerrados -desde reposterías, restaurantes y tiendas-, los hondureños no cuentan con suficientes opciones para agasajar a las madres.Respeto, el mejor regalo
La dura situación que atraviesa el país, paralizado desde hace dos meses, no frena la celebración en las casas, en el seno familiar.Ahí, aún con mascarillas y medidas de bioseguridad, los abrazos sinceros y palabras de aliento son seguros.
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Aunque ellas esperan con emoción esta fecha, más allá de un colorido festejo todas coinciden en algo: únicamente les importa el respeto y el amor de sus hijos, virtudes que no cuestan ni un tan solo centavo.Este atípico Día de la Madre lo más importante es hacerles saber cuánto las amamos... y no solo hoy, si no cada día del año.