Los Ángeles, Estados Unidos.- 17.9 millones de espectadores, esa fue la cifra que dejó la 98ª entrega de los premios de la Academia el domingo por la noche, según los datos de Nielsen difundidos por la cadena ABC.
El número representa una caída del 9% frente a la edición anterior, cuando 19.7 millones de personas siguieron la ceremonia en directo, y sitúa a los Oscar en su peor marca de audiencia televisiva desde 2022, año en que el escándalo protagonizado por Will Smith opacó artísticamente una gala vista por 16.6 millones de personas.
La medición entre adultos de 18 a 49 años —el segmento más cotizado por los anunciantes— tampoco escapó al declive. El rating en esa franja quedó en 3.92, un descenso del 14 % respecto al 4.54 registrado el año pasado.
Disney, propietaria tanto de ABC como del servicio de streaming Hulu, donde también se transmitió la gala en vivo, confirmó estas cifras en un comunicado oficial.
El factor fecha acapara buena parte del debate entre los analistas del sector. La ceremonia se celebró el 15 de marzo, una de las fechas más tardías en décadas, y los críticos apuntan a que esa demora le quitó urgencia al evento.
Ninguna de las películas nominadas seguía en cartelera, y los favoritos eran conocidos desde meses antes: One Battle After Another dominó desde el arranque de la temporada, con Sinners como escolta permanente.
A eso se sumó una noche con obstáculos técnicos. La transmisión fue opacada por fallas de audio y otros problemas, y en un par de ocasiones se cortó la palabra a ganadores mientras algunos segmentos de comedia se extendían más de la cuenta.
Conan O'Brien, que repitió como presentador por segundo año consecutivo, encontró en ese contexto un escenario más adverso que en su debut.
Según el análisis de Showbiz411, hasta el propio O'Brien se veía contenido, quizás contagiado por el tono sombrío que impusieron los múltiples homenajes póstumos que debió gestionar la gala.
El calendario deportivo también jugó en contra. La ceremonia encontró competencia inesperada en una semifinal del Clásico Mundial de Béisbol entre Estados Unidos y República Dominicana, evento que atrajo a una audiencia hispanohablante que en otras circunstancias podría haberse distribuido entre ambas pantallas.
Con todo, los Oscar mantuvieron su posición como el programa de entretenimiento en horario estelar más visto del domingo y de toda la temporada televisiva.
Ecosistema digital
Las impresiones en redes sociales crecieron un 42% respecto a 2025, superando los 184 millones, mientras las plataformas propias de la Academia sumaron 21.6 millones de seguidores, frente a los 19.7 millones del año anterior, con más de 129 millones de reproducciones de video durante la emisión.
En X —antes Twitter— la gala fue el tema más comentado a nivel global durante toda la noche.
La brecha entre la audiencia lineal y el pulso digital es quizás la señal más elocuente de lo que está pasando con la televisión de grandes eventos.
El declive de los espectadores en las galas de premiación responde a una tendencia de años, conforme las audiencias migran hacia el streaming y las redes sociales.
Los Oscar no son ajenos a ese movimiento, aunque hasta ahora habían resistido mejor que otras ceremonias. En enero, los Globos de Oro apenas congregaron 8.66 millones de espectadores, una cifra que la noche del Academy Award prácticamente duplicó.
One Battle After Another, el oscuro thriller cómico de Paul Thomas Anderson, se llevó seis estatuillas incluyendo Mejor película y Mejor director.
Sinners, de Ryan Coogler, sumó cuatro premios. Jessie Buckley se alzó con el Oscar a Mejor actriz en una de las actuaciones más elogiadas por la crítica especializada.
El récord histórico de audiencia sigue perteneciendo a la edición de 1998, cuando Titanic arrasó en los premios y la pantalla. Aquella noche, el cine y la televisión hablaban el mismo idioma. Hoy, esa sintonía se busca entre algoritmos, impresiones y métricas que los estudios aún aprenden a traducir.