Estados Unidos.- ¿Quién vota en los premios Oscar y cómo funciona la Academia? Detrás del gran espectáculo existe un engranaje matemático y humano que pocos pueden descifrar. Los resultados surgen de la votación de 10,000 profesionales de la industria que integran la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS).
Entre los votantes figuran actores, directores, productores y técnicos de todo el mundo que conforman la comunidad. Actualmente, la Academia se conforma de un 35% de mujeres, 22% de comunidades subrepresentadas y 21% de miembros internacionales.
La entrada a este club exclusivo no es sencilla. Los miembros son invitados directamente por la Junta de Gobernadores o seleccionados tras demostrar contribuciones destacadas al séptimo arte. Una vez dentro, adquieren la responsabilidad de definir qué historias marcarán la historia cada año.
El proceso inicia con una regla de oro: "pares nominando a pares". En la etapa de nominaciones, los directores votan por directores y los actores por actores. Es un reconocimiento técnico y profesional donde solo los expertos de cada rama validan el trabajo de sus colegas en las categorías específicas.
Sin embargo, hay una excepción que rompe esta norma: la categoría de mejor película. En este apartado, todos los miembros de la Academia, sin importar su especialidad, tienen el derecho y la obligación de emitir su voto para elegir la cinta más destacada del año.
Para la votación final, el panorama se abre. Los miembros elegibles pueden votar en las 24 categorías disponibles. Pero no se trata de marcar una simple cruz en una boleta; el sistema es mucho más riguroso y busca un consenso real entre los miles de participantes.
En la categoría de mejor película se aplica el complejo Voto Preferencial. Los votantes deben clasificar las películas nominadas del 1 al 10. Si una cinta logra más del 50% de los votos en el primer lugar, gana automáticamente. Si no, comienza un proceso de eliminación y redistribución.
Este sistema funciona eliminando a la película con menos votos y repartiendo esos apoyos según la segunda opción marcada por los votantes. El ciclo se repite hasta que una producción alcanza la mayoría absoluta. Es una estrategia diseñada para que gane la película que genere el mayor consenso posible.
Pero en este 2026, hay una novedad que consiste en la visualización obligatorias de las películas nominadas. Para garantizar la justicia en los resultados, los miembros deben confirmar que han visto todas las películas nominadas en una categoría antes de ser habilitados para votar en ella. Se acabó el votar por "oídas" o por fama.
La transparencia del proceso es auditada rigurosamente por la firma PricewaterhouseCoopers (PwC), cuyos socios son los únicos seres humanos en el planeta que conocen los nombres ganadores antes de que se abra el sobre.
Así, entre algoritmos de preferencia y el ojo crítico de 10,000 expertos, el Oscar sigue siendo el máximo galardón del cine.