Los Ángeles, Estados Unidos.- En "El diablo viste a la moda 2" las reglas han cambiado.
A casi dos décadas del fenómeno cultural que marcó "El diablo viste a la moda", y que ha hecho que esta secuela sea uno de los estrenos más esperados de 2026, este regreso no solo busca recuperar el brillo del mundo editorial, sino también cuestionarlo.
En esta nueva etapa, Anne Hathaway se posiciona como una figura clave en la transformación del discurso sobre la belleza dentro de la industria de la moda.
Fue una sorpresa, por ejemplo, que el rodaje de la película se trasladara a un escenario en vivo como la Milan Fashion Week, cuando Meryl Streep, Stanley Tucci y Simone Ashley, muy metidos en sus personajes de la cinta, estuvieron en primera fila, algo que además de ser una ruptura con el guion anterior, supuso un punto de inflexión.
Streep dijo que se sorprendió de lo guapas y jóvenes que eran las modelos en la Milan Fashion Week, pero igual sorpresa le generó ver su extrema delgadez, "pensé que esto se había solucionado hace años", dijo la ganadora del Oscar, y que su coprotagonista, Anne Hathaway, no pudo pasar de lejos este detalle con la producción.
Cuenta Streep que su colega "fue directamente a hablar con los productores al respecto, ¡consiguiendo que le prometieran que las modelos del desfile que estábamos preparando para nuestra película no estarían tan esqueléticas!".
Este gesto no solo redefine el enfoque visual de la película, sino que también evidencia un cambio generacional en Hollywood: el paso de glorificar ciertos estereotipos a cuestionarlos.
La secuela, que llegará a los cines en 2026, se perfila como una revisión crítica del universo que ayudó a popularizar, incorporando debates actuales sobre diversidad corporal y bienestar, puesto que no es olvidable que en la primera entrega Emily Charlton (Emily Blunt) tenía una relación enfermiza con el objetivo de ser delgada.