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Tegucigalpa, Honduras.- Las pilas estaban secas, casi agrietadas porque el agua en la llave no llegaba hace cinco meses. Cuando Yessenia Aguilar vio que una pipa de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) llegó a Villa Laureles, abrió la puerta de la vivienda y se paró en medio.
Al fondo se veían unos baldes y un barril con el agua por la mitad. “Es lo que llenamos de la poca lluvia que cayó”, dijo, refiriéndose a las precipitaciones reportadas por el ingreso de una onda tropical.
Yessenia esperaba que la cisterna no solo terminara de llenar los baldes colocados en el suelo, sino que echara un poco de agua en la pila, que lucía seca. No ocurrió. Los 40 barriles que llevaba la cisterna se quedaron en cuatro casas que estaban en la parte superior de la cuesta: la de doña Ena, su hija, don Efraín y la de Katherine.
Otras seis viviendas, incluyendo la de Yessenia, esperaban recibir el beneficio, pero se quedaron con las puertas abiertas y los recipientes vacíos. “No logramos agua”, dijo la mujer, mientras preguntaba cómo le podía hacer para recibirla de forma gratuita.
EL HERALDO Plus llegó a la colonia siguiendo una de las cisternas de la AMDC que salió del plantel de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) en Los Laureles hasta esa colonia. Quince días atrás, doña Ena había realizado una solicitud para que les regalaran agua. El equipo se la encontró afuera del plantel; portaba una camisa azul y un capri jeans.
Afirmó que su yerno realizó una llamada para pedir agua gratis cuando, semanas atrás, una pipa estaba regalando el recurso, pero “ellos daban a las casas que ellos querían. “Entonces nos fuimos para allá, donde están los tanques, a ver si nos regalaban agua, porque habíamos hecho la solicitud hace 15 días”, afirmó.
Javier Mendoza, coordinador logístico del programa de Agua Solidaria de la UMAPS y la AMDC, afirmó que todos los días tienen una asignación en las colonias desde las que se realizan las solicitudes. Con el listado, las 58 pipas (6 de la AMDC y 52 alquiladas) distribuyen agua gratis.
En la cisterna va una persona de la UMAPS que garantiza que el agua se le entrega a quienes hicieron la solicitud y, además, que no cobren por el servicio. Aparte, envían a una persona en motocicleta para hacer un sobre chequeo. Los solicitantes deben firmar un documento con sus datos e indicando que recibieron agua sin pagar.
“Se trata de cubrir la mayor cantidad de zonas posibles. Ese es el proceso. También se cubren centros de salud, hospitales, postas policiales, escuelas y colegios públicos para poder tener abastecido en los mayores sectores que se pueda, para poder empezar a paliar esta situación que estamos viviendo”, dijo el funcionario, dejando en evidencia que no podían cubrir todos los sitios en la capital, que se encuentra en alerta roja por la sequía.
A través de la solicitud de información SOL-UMAPS-178-2026, EL HERALDO Plus conoció que se han realizado 2,285 viajes entre abril y el 23 de agosto de 2026, la mayoría en barrios y colonias capitalinas, aunque también hay decenas de casos de instituciones públicas.
Para doña Ena, la entrega en su colonia se pudo evitar si el agua llegara por la tubería, pero no ocurre desde marzo. La única opción, o la más efectiva para no jalar, era comprar. “Comprábamos una pila, la de abajo, 600 pesos, y dos barriles, 100. 700 pesos”, aseguró. Esa agua les dura aproximadamente 10 o 15 días, lo que significa que al mes deben invertir unos 1,400 lempiras.
Doña Ena afirmó que eso provoca que, en muchas ocasiones, tengan que decidir entre comer, tener luz o agua “y cuando no hay dinero, pues hay que jalar”.
Su casa está en la parte alta de Villa Laureles. Eso significa que para jalar debe movilizarse hasta las instalaciones de la UMAPS, donde colocaron una llave a la orilla del muro, a petición de los pobladores.
“Yo no (jalo agua), porque estoy quebrada del brazo. Mi esposo jala, pero poco, porque él es de la tercera edad”, aseguró la mujer, mientras pedía a las autoridades solucionen el problema de la junta de agua, pues ellos mensualmente pagan 133 lempiras para recibir el beneficio.
Justo al lado de la casa de doña Ena está la vivienda de Katherine Hernández, una joven de 21 años que vive junto con su padre, un adulto mayor con problemas en la rodilla.
Cuando EL HERALDO Plus llegó a la humilde vivienda tenía decenas de botes vacíos tirados en el suelo. La pila también estaba seca. El único barril que estaba lleno lo había colocado dentro de la casa; un día antes les había tocado jalar agua desde las instalaciones de la UMAPS, ubicadas a 1.3 kilómetros de distancia.
“No manda el agua, aquí no sube. Aquí con los vecinos estamos jalando agua. Él (el papá) tiene 79 años, tiene un problema en la rodilla, está operado. Cada vez que jala agua se le hincha la rodilla y no puede caminar muy bien. Solo somos los dos los que vivimos acá", contó la joven.
Mientras las personas de la UMAPS llenaban la pila de su casa, Katherine contaba que cuando jalan agua lo hacen en baldes, los mismos que estaban vacíos en el patio.
2,285
viajes
para regalar agua realizaron las cisternas de la UMAPS desde abril al 23 de agosto de 2026.
La joven esperaba que con el agua gratis le llenaran la pila y los baldes, pero la cisterna ya estaba casi vacía y faltaba entregar el recurso en otra vivienda.
Uno de los hombres gritó “cierren”, mientras un joven delgado y alto se acercó a Katherine para pedirle sus datos y solicitar la firma en una hoja. Esa información, que fue tabulada por la UMAPS, la enviaron a este rotativo tras una solicitud de información pública. Según los registros, el volumen distribuido entre abril y el 23 de agosto asciende a los 9.4 millones de galones.
Solo en junio regalaron más de 2.3 millones de galones en 570 viajes, mientras que en julio fueron un poco más de 2.2 millones en 538 recorridos. Hasta el 23 de agosto habían realizado solo 295 viajes en los que las cisternas llevaron 1.1 millones de galones. El problema, según corroboró este equipo, es que en cada viaje solo benefician a cuatro o cinco viviendas.
“Nosotros jalamos y llenamos el barril, porque la pila nunca se ha llenado. A nosotros no nos viene al agua. La pila está seca y hasta se nos está partiendo porque no nos viene el agua”, dijo. Ese día que llegaron a regalar de la UMAPS era de las pocas veces que la llenaban, por eso pidió a las autoridades “que sean conscientes porque hay muchas personas que son de tercera edad, cuarta edad, a las que no les viene el agua... tenemos que jalar por nuestra propia cuenta. Y estamos pagando”.
“¿Ustedes pagan el recibo del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA)”?, preguntó el equipo de EL HERALDO Plus. “Sí, hasta adelantado”, respondió. La joven se movió de lugar y se fue a otra parte de la casa donde estaba una especie de sala y cocina, dividida por un barril tapado con una bolsa negra. “Estos son los recibos”, mostró; el último había sido pagado en mayo de 2026.
La casa de don Efraín Gonzales, un adulto mayor que sostenía con fuerza la manguera de la pipa, fue la última beneficiada con agua gratis, constató EL HERALDO Plus en el recorrido.
Con esa eran apenas cuatro las viviendas que recibieron el recurso de forma gratuita en esa entrega, quedando por fuera otras seis viviendas, algunas que tenían cuartos de alquiler.
9.4
millones
de galones es el volumen de agua entregada gratuitamente en las pipas de la UMAPS.
“Nosotros tenemos más de cuatro meses sin agua y hemos estado acarreando, que tal vez compramos unos 5 o 10 barriles”, dijo.
En uno de los lavanderos de la pila habían varios trastos acumulados, mientras que en la otra tenían ropa. “Ahorita sí vamos a lavar la ropa”, contó con alegría, dejando entrever que no se pueden dar el lujo de hacerlo siempre por la falta de agua.
“El agua con la que nos bañamos la echamos al servicio. Para lavar trastes a veces se compra un bote de los que vienen en los carros”, indicó, refiriéndose a los botellones de agua purificada.
Al fondo se escuchaba el sonido del motor de la pipa, que escurría la poca agua que quedaba al fondo. “Ha sido una decadencia del agua, que todos los años tenemos que ir a la junta de agua porque no nos llega el agua, y eso que solo estamos a cinco metros de alto”, condenó.
El hombre se detuvo por un momento y gritó “ciérrenla”, mientras, sin pensarlo, pidió que le llenaran otra pila que estaba en la parte inferior del patio. La negativa de los empleados de la UMAPS fue inmediata: “Solo es una pila por casa”, respondieron, mientras le explicaban que ya no había agua en la pipa.
Al lado de la casa de don Efraín estaba la de Yessenia, quien seguía con la puerta abierta, resignada a no recibir agua gratis. “Nos quedamos sin agua”, se quejó con EL HERALDO Plus. Los trabajadores solo enrollaron la manguera, la subieron a la cisterna y, tras unos minutos, empezaron a retroceder.
Según el coordinador del programa Agua Solidaria de la UMAPS, una de las cosas importantes de los funcionarios es garantizar que se entregue a las personas que lo necesitan, por eso “hay unos supervisores que son parte de la UMAPS, que llegan en motocicleta, y supervisan de que no haya ningún tipo de incidencias, y de que el agua ha sido entregada”.
Para muchos pobladores, la entrega de agua gratis es novedosa, porque lo único que ven entrar a esa colonia son las pipas privadas que venden el barril por 50, 60 o 70 lempiras.
La colonia cuenta con varios pozos, algunos privados, según dijeron pobladores, aunque hay uno que nadie sabe de dónde viene, pero que el agua se mezcla con la que corre por una cuneta.
Allí se encontró a un joven que bañaba a Max y Lucky, dos perritos que temblaban de frío a la orilla de la calle. El ciudadano, quien pidió que no se le hicieran fotos, afirmó que el agua les sirve para bañar a las mascotas, lavar vehículos o el aseo, pero no para bañarse.
El joven dijo que allí donde ellos viven el agua llega cada 9 días, debido a los racionamientos implementados por la AMDC por el bajo volumen de las represas Los Laureles y La Concepción.
Cuando ellos no tienen agua jalan desde las instalaciones de la UMAPS, porque es potabilizada, contrario a la que entregan las pipas privadas, aseguró.
Cuando el equipo de EL HERALDO Plus pasó por esa zona, se encontró con Azael Ramos, quien se había movilizado desde la colonia Las Mercedes para llenar varios botes en Los Laureles. Los tenía apilados uno al lado del otro, casi listo para subirlos al vehículo que estaba estacionado en la vía.
El hombre afirmó que le toca jalar agua porque no tiene la economía para comprar, pues con lo caro de la canasta básica apenas les ajusta para la comida.
El llamado que hago es que “le pongan más atención a eso. Mire esas represas, yo creo que nunca les han dado mantenimiento por eso están llenas de sedimentos... Y cuando llueve no agarra mucha agua. Es más el agua que se bota en invierno que lo que agarra la represa, entonces tienen que darle mantenimiento y hacer más para tener agua de reserva”, instó.