Alto precio del agua en cisternas ahoga a familias más pobres de la capital
El elevado costo final de un barril de agua tampoco incluye otros gastos y, según el reporte, no existe regulación de las autoridades para controlar estas tarifas.
- Actualizado: 26 de agosto de 2026 a las 21:22
La crisis por falta de agua en el Distrito Central ha convertido este bien público y humano en un verdadero negocio, que muchas veces provoca que resulte inalcanzable para las familias más pobres, que son las que al final pagan más por el vital líquido.
La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) creó el sistema de venta de Agua Potable en Bloque (Aquabloq) como la unidad responsable de la operación y administración de los llenaderos de agua asignados en la capital.
Los llenaderos están ubicados en Los Laureles, Toncontín, Miraflores (temporal) y La Divanna (actualmente cerrado). Estos son lugares a los que llegan ciudadanos o empresas a comprar agua cuando no tienen el servicio en sus casas o instalaciones.
Los camiones cisterna que cruzan Tegucigalpa y Comayagüela se dirigen desde las 2:00 de la madrugada a los llenaderos para hacer turno y cargar, y así comenzar con el negocio diario de transportar el vital líquido no a quienes lo necesitan, sino a quienes lo puedan pagar.
Xóchitl Zúñiga, jefa de Aquabloq de la UMAPS, aseguró a EL HERALDO Plus que el precio del agua para una persona individual es de 0.05 centavos de lempira por galón. Si se parte de la referencia de que el barril promedio en los hogares capitalinos almacena 52.83 galones, el precio de esta unidad sería de 2.6 lempiras.
La UMAPS vende la llenada de una cisterna promedio con capacidad de 2,500 galones de agua, alrededor de 47 barriles, a 125 lempiras, calculó Zúñiga. Sin embargo, ya en los barrios y colonias, los comerciantes venden a 50, 70 y hasta 100 lempiras el barril, según denuncias conocidas por este medio.
Actualmente hay 150 clientes registrados, entre personas naturales y jurídicas autorizadas para abastecer vehículos cisterna en los distintos llenaderos autorizados.
Para los tanqueros, la gente exagera las denuncias, pero reconocen que compran barato el agua. Los entrevistados confirmaron el pago de 125 lempiras por llenar la cisterna; otros cancelan hasta 300 lempiras. Cada día hacen hasta tres viajes, es decir, invierten 375 lempiras y recolectan más de 7,000 lempiras.
Otro de los vendedores desglosó los demás costos asociados: el conductor de una cisterna apenas gana 500 lempiras diarios, mientras que el ayudante recibe entre 300 y 400 lempiras; en combustible destinan 400 lempiras por viaje. Los números anteriores indican que en la operación diaria gastarían unos 2,100 lempiras, frente a los 7,000 lempiras que recolectan por la venta de agua, lo que deja un margen de ganancia de 4,900 lempiras diarios.
“La gente no ve el sacrificio, nos levantamos de madrugada para estar haciendo fila desde las 2:00 de la mañana aquí todos los días, para poder llenar temprano, porque solo tienen derecho a tres viajes y el agua se ha acabado, hay llenaderos cerrados y pozos secos”, aseguraron.
El problema con los precios del agua es que, en este momento, hay más demanda de la población, lo que encarece el servicio, señaló el presidente de la organización Defensoría del Consumidor (Defco), Adalid Irías.