Tegucigalpa, Honduras.- La construcción de la represa San José alcanzó el 50% de avance y la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) mantiene como prioridad la finalización del proyecto para hacer frente al déficit de agua que afecta a la capital.
El alcalde Juan Diego Zelaya aseguró que la obra representa una de las principales apuestas de su administración y que, una vez concluida, permitirá incorporar una nueva fuente de abastecimiento al sistema de agua potable de Tegucigalpa y Comayagüela.
“Nuestra prioridad es clara: garantizar la finalización de la represa San José”, afirmó el edil, quien señaló que el proyecto deberá mantenerse en ejecución hasta alcanzar la meta prevista para 2028.
En cuanto al presupuesto, Zelaya informó que todavía se requieren aproximadamente 1,400 millones de lempiras para terminar el proyecto y garantizar que los trabajos no vuelvan a detenerse.
Para obtener esos recursos, la municipalidad apuesta por una operación de emisión de bonos municipales en los mercados internacionales, una alternativa que permitiría mejorar la estructura de la deuda y liberar recursos para inversión.
Con la nueva operación financiera, Zelaya calcula que ese pago podría reducirse hasta aproximadamente 50 millones de lempiras mensuales. Esto permitiría liberar recursos que podrían ser destinados a obras de infraestructura, principalmente a la represa San José.
“Esos flujos liberados me sirven para terminar la represa San José sin problemas, sin detenerme”, sostuvo el alcalde, al insistir en que el agua será la prioridad de los recursos que se logren liberar.
La meta de la Alcaldía es que el avance físico continúe sin interrupciones y que el financiamiento permita completar la infraestructura pendiente.
Es de recordar que este proyecto inició en la administración pasada con un presupuesto inicial de L1,083.2 millones; sin embargo, pasó a más de L1,675 millones en la actual administración.
Se necesitan 100 millones de metros cúbicos
Para Manuel Amador, presidente de la Asociación de Juntas de Agua de Honduras, la crisis hídrica que enfrenta el Distrito Central no responde únicamente a la disminución de las lluvias, sino también a la falta de planificación e inversión en infraestructura hídrica durante las últimas tres décadas.
Amador consideró que los más perjudicados por esta problemática son los capitalinos que no reciben el servicio de agua potable de manera regular y se ven obligados a comprar el líquido por barriles.
“Un 600% más caro sale comprar el agua por barriles y, aparte de eso, tienen que comprar aproximadamente cuatro botellones de agua embotellada a la semana para cocinar los alimentos. Es un gasto fuerte para los que no están recibiendo el servicio”, cuestionó.
A su juicio, la actual emergencia evidencia la necesidad de fortalecer la planificación y ejecutar inversiones que permitan garantizar el abastecimiento de agua para los habitantes del Distrito Central.
“Lo que estamos viviendo, solo el poder divino nos puede sacar de esta situación tan difícil a la que estamos sometidos”, lamentó Amador.
Además, agregó que en temporada normal se necesitan 100 millones de metros cúbicos para abastecer la capital. "Esto sería para cubrir los 12 meses del año aparte de los embalses que ya contamos, como Los Laureles, La Concepción y El Picacho", concluyó el entrevistado.