Los líderes europeos sopesaban el jueves qué tanta soberanía están dispuestos a ceder en un intento desesperado para salvar el ambicioso proyecto de unidad en el continente que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial.
En la cumbre de Bruselas está en juego no sólo el futuro del euro, sino también la estabilidad del sistema financiero mundial y el equilibrio de poder en Europa.
Para convencer a los mercados financieros de que la crisis de la deuda en el continente no se repetirá, los países tendrán que ceder facultades importantes, como algunas decisiones sobre endeudamiento y gasto, a una autoridad central.
La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy quieren convencer a los otros 15 gobernantes de la eurozona de acordar un plan que requeriría a sus gobiernos equilibrar sus presupuestos y aceptar sanciones automáticas si no lo hacen.
Al mismo tiempo, las mayores economías del bloque están bajo presión para comprometer más dinero a fin de aumentar los cortafuegos de la eurozona en momentos en que la crisis amenaza con hundir a Italia y España.
El plan general debe ser suficientemente bueno para convencer al Banco Central Europeo (BCE) de intervenir en los mercados de deuda pública de una manera lo suficientemente amplia para detener el pánico allí, dijo Paul De Grauwe, profesor de economía y experto sobre la UE de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica.
El presidente del BCE dijo que el banco no tiene actualmente ningún plan para aumentar la escala de su intervención sobre los bonos, lo que podría mantener bajos los costos de endeudamiento de los países débiles como Italia y España, como han estado esperando los mercados. Las acciones y el euro cayeron, mientras que las tasas crediticias para Italia y España se dispararon.
El jefe del BCE, Mario Draghi, había insinuado la semana pasada que si los gobiernos acordaban controles de presupuesto más duros, el banco central podría aumentar su apoyo. Analistas dijeron que sus comentarios del jueves servían para mantener la presión sobre los políticos a fin de que alcancen un acuerdo.
Merkel y Sarkozy quieren que se establezca un control presupuestario más estricto en un tratado, ya sea al cambiar el actual Tratado de la UE (constituida por 27 naciones) o al crear uno nuevo para la eurozona de 17 países a la que otros podrían optar.
Un funcionario de la UE dijo que en las primeras horas de la cumbre los líderes estaban de acuerdo en que los frenos a la deuda nacional deberían limitar el déficit antes de los pagos de deuda e intereses a 0,5% de la producción económica anual. El funcionario habló bajo condición de anonimato porque las negociaciones están en curso.
Para Francia y Alemania, el objetivo principal de la cumbre es cambiar el Tratado de la UE en un intento de asegurarse de que nunca se repita otra crisis por la deuda. De ser necesario, dijeron, la zona euro de 17 países podría crear su propio tratado, al que se podrían unir otras naciones que estén dispuestas.
Una solución como esa puede ser necesaria debido a que varios países que no forman parte del euro —incluyendo Gran Bretaña y Suecia— han advertido que podrían bloquear cambios al tratado.