LEPATERIQUE, FRANCISCO MORAZÁN.- La industria cafetera hondureña enfrenta un periodo de alta volatilidad. En las últimas semanas, los precios internacionales del café han registrado una caída significativa, lo que afecta principalmente a los productores tradicionales, mientras que los cafés de especialidad muestran mayor resistencia gracias a la diferenciación y la calidad del producto.
Durante el último año, la industria mundial del café ha atravesado una turbulencia sin precedentes. Los precios récord, los aranceles generalizados de Estados Unidos y el inminente Reglamento Europeo sobre Deforestación (EUDR) han puesto a prueba incluso a las empresas más consolidadas.
En enero de 2026, el precio del café Arábica C cayó a sus niveles más bajos desde agosto de 2025, según la Organización Internacional del Café (OIC). Esta caída se explica por la mejora climática en Brasil, las expectativas de mayores volúmenes de exportación, la especulación financiera, la inflación global y los costos logísticos que afectan la rentabilidad en las fincas.
Mayor producción en Brasil y Vietnam anticipa estabilidad en 2026
Las proyecciones internacionales apuntan a un escenario de mayor estabilidad. La recuperación climática en Brasil y el aumento estimado de la producción en Vietnam sugieren una oferta más amplia para 2026.
La Compañía Nacional de Abastecimiento (CONAB) prevé volúmenes ligeramente superiores de café Arábica brasileño, mientras que Vietnam estima que su cosecha 2025/26 podría incrementarse entre 5% y 10% respecto al ciclo anterior. Estas cifras reducen la presión sobre el suministro mundial y ayudan a explicar el ajuste reciente en los precios.
Productividad como respuesta a la caída de precios
Para Víctor Barahona, dirigente del sector cooperativo nacional, la caída de precios responde a múltiples factores.
“Son multifactores. Hay incremento en la producción en países productores; los precios estuvieron altos anteriormente y eso incentivó mayor fertilización; los países consumidores tienen inventarios elevados. También influyen los grandes inversionistas que compran contratos en bolsa y la inflación en Estados Unidos y Europa. Nadie tiene a ciencia cierta una única razón”, explicó Barahona.
Frente a ese escenario, Barahona señala que la estrategia histórica del productor ha sido adaptarse.
“Hemos sobrevivido a una industria de más de 100 años. La clave es incrementar la productividad por área para diluir costos”.
Detalla que programas como “Renovar sin dejar de producir”, impulsado por el Instituto Hondureño del Café (IHCAFE), buscan elevar los rendimientos.
“Un productor que pasa de 17 a 30 quintales por manzana tiene mayor probabilidad de sobrevivencia. Lo ideal es llegar a 40 quintales por manzana. Aunque el precio baje, los costos se diluyen con mayor producción”.
No obstante, reconoce que el respaldo estatal sigue siendo limitado.
“El apoyo viene básicamente de las cooperativas, algo de la banca y los exportadores. El apoyo del gobierno es mínimo”, afirmó.
Además, Barahona plantea que el sector necesita una estrategia permanente de promoción institucional del país para destacar el café hondureño en los mercados internacionales, más allá de la marca Café de Honduras.
“Necesitamos una estrategia institucional permanente que nos permita diferenciarnos como uno de los mejores cafés y obtener mayores precios”, añadió Barahona.
Capacitación y asistencia técnica como estrategia oficial
Francisco Ordoñez, ingeniero y subsecretario de Caficultura, reconoce que el precio es una variable que escapa al control nacional.
“Es la variable más compleja. No está en nuestras manos; el mercado obedece a la oferta y la demanda, como ahora que se proyecta una cosecha récord en Brasil”, señaló Ordoñez.
Ante esa realidad, el Gobierno ha centrado su estrategia en fortalecer capacidades locales.
“Es importante la capacitación masiva para que los productores conozcan cómo funciona la bolsa y puedan organizarse, por ejemplo, a través de cooperativas, para convertirse en exportadores”, explicó.
Entre las medidas anunciadas figura el bono cafetalero dirigido a unos 85,000 productores registrados en el IHCAFE, la revisión de políticas de financiamiento, la entrega de secadoras y el apoyo a iniciativas que acerquen a productores y tostadores, como CAFEXPO 2026.
También destacó el impulso a los cafés de especialidad.
“Cuando el productor se capacita en cafés de especialidad, se le abre la oportunidad de obtener diferenciales sobre el precio. Por eso capacitar es importante”, añadió Francisco Ordoñez.
Los cafés de especialidad, una alternativa ante la volatilidad
En Lepaterique, Francisco Morazán, el productor de cafés de especialidad Miguel Girón afirma que la diferenciación ayuda a mitigar el impacto de los precios bajos.
“La producción de cafés de especialidad tiene muchas ventajas: hay mejores precios e incluso mejora la calidad de vida. Es importante que el productor entienda cómo manejar la parte ambiental, el suelo y el procesamiento. Estamos acostumbrados a cortar el café, venderlo y que nos paguen”, explicó Girón.
Recientemente, Miguel recibió la visita de su comprador estadounidense, quien recorrió la finca y revisó los procesos de producción. Durante la visita también se entregaron útiles escolares a niños de la comunidad donde se ubica la Finca Las Alondras, de la familia Girón, lo que evidencia cómo la actividad cafetalera puede generar impacto social además del económico.
“El precio final no nos afecta tanto. Cuando los precios bajan, todos buscan alternativas como los cafés de especialidad”, afirmó Girón.
Perspectivas de mayor estabilidad para 2026
CONAB y la Organización Internacional del Café coinciden en que la disminución de las preocupaciones sobre el suministro mundial y el aumento de las exportaciones podrían ofrecer un alivio gradual en los precios durante 2026.
Aunque la volatilidad seguirá siendo parte del mercado, las proyecciones apuntan a un escenario de mayor estabilidad respecto al año anterior.
Para Honduras, el reto estructural permanece: producir con mayor eficiencia, fortalecer la organización del sector y posicionar su café en mercados diferenciados. En un mercado global que no controla, la competitividad local se convierte en la principal herramienta para sostener ingresos y asegurar la permanencia del productor en la finca.