Tegucigalpa.- El pelo de la pequeña Karen Amaya baila a ritmo desordenado al compás del viento mantecado de La Entrada, Copán; va en su pequeña bicicleta a comprar comida al famoso Triángulo, mientras silba bajito, como queriendo jugar con dos guacamayas que emperifollan el lugar.
“En mi pueblo la bici era nuestro medio de transporte, íbamos a la escuela, hacíamos mandados, todo”, trae el recuerdo de su infancia la actual bicampeona de la Élite, Karen Amaya, mientras se acomoda su delgado pelo negro para hablar con nosotros antes de la Vuelta El Heraldo 2026.
Cuéntenos su historia, Karen, ¿hace cuánto practica el ciclismo?
Soy de La Entrada, Copán, y tengo aproximadamente 13 años practicando el ciclismo profesional; es un estilo de vida y este año tenemos que agarrar esa corona. No va a ser fácil, pero hay que intentarlo.
Después de ser un medio de transporte, la bicicleta es ahora su forma de hacer deporte, ¿no?
Cuando vine a Tegucigalpa la vida me cambió y, claro, hoy en día la bicicleta es un estilo de vida gracias al cual me ha tocado ponerme la camiseta de la Selección Nacional de Honduras en otros países y eso me llena mucho de orgullo y satisfacción personal.
Hablando de este 2026, ¿cuál es el tramo más complicado del circuito?
El anillo no es fácil, todos los tramos llevan sus pros y sus contras y este año cambiaron la ruta y va a estar más exigente, pero para eso nos preparamos las mujeres élite, para este gran desafío.
Cuéntenos un día a día suyo: ¿se dedica exclusivamente al ciclismo?
Antes sí me dedicaba full-time al ciclismo, pero ahora ya no porque tengo mi emprendimiento y me toca atender muchos clientes. Por eso hay días que no me queda chance de entrenar en la calle, aunque siempre trato de hacer rodillo; igual, a uno como mujer se le dificulta salir a entrenar a la calle, es más vulnerable y hay días que sinceramente no quiero salir, pero al final tenemos que meterle ganas.
¿Siente la presión del que va en el vehículo?
La verdad que sí. Por eso hago un llamado a todos los conductores de que si nos ven entrenando en la calle, que nos respeten, que nos den esa distancia que necesitamos. En Tegucigalpa no hay dónde entrenar; muchas personas me preguntan si no me da miedo andar sola por ser mujer y les digo que sí, me da miedo, pero hay algo que he adquirido y es la experiencia de andar en la carretera, entonces ya sé dónde hay más tráfico y dónde no, por eso alterno rutas.
Para ir terminando, ¿cuéntenos cómo es su alimentación, va al gimnasio?
Al gimnasio no le he metido últimamente, pero tenemos un plan con mi entrenador. Y la alimentación es una base fundamental para rendir, al igual que el descanso. A todos los ciclistas, váyanse hidratando desde ya; falta un mes, váyanse cuidando con la alimentación, vayan entrenando. Repito, si van a salir al anillo, traten de salir acompañados.
El mensaje también para la gente, porque ahora se apoya a la Fundación Anawin, ¿no?
Motivo a todas las personas a que nos inscribamos, porque esto no solo es competir, esto es ayudar a la Fundación Anawin, que es algo bien importante que hace EL HERALDO año con año; nosotros los ciclistas tenemos que ser como esa diferencia, dar ese granito de arena para ser agentes de cambio en nuestra sociedad.
¿Cuál es su referente en el ciclismo y a dónde se mira, digamos, en dos o tres años?
Soy fanática de Arlene Sierra, ella es una corredora profesional cubana, y mi sueño es ir a unas Olimpiadas o a un Tour de Francia.
¿A nivel internacional a dónde ha competido?
En Centroamérica y en el 2018 me tocó correr la Copa Cataluña con un equipo semiprofesional en Europa... fue una gran experiencia; he corrido Juegos del Caribe y motivo a todas las personas que me están viendo en redes y que leen este artículo, en este caso a los padres de familia, para que apoyen a sus hijas; el ciclismo es un estilo de vida.