La jornada inicia a las 7:00 de la mañana, las puertas del taller son abiertas y dentro esperan los materiales que son sinónimo de una larga faena, donde la calidad debe encabezar la lista de propósitos laborales del día a día.
Fundada en 1992 por Regina Aguilar, la Escuela Taller San Juancito funciona en el local que ocupó la primera embotelladora de Honduras.
El taller es administrado por la Fundación San Juancito, y es una fuente de empleo, los cuales se distribuyen en cinco permanentes y 40 por contrato por obra.
San Juancito está ubicado a 34 kilómetros de la capital, carretera a Valle de Ángeles, y desde este lugar se elaboran unos 800 productos con calidad de exportación y que son distribuidos en Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Finlandia, Suiza, Alemania, Italia, Japón y Holanda.
Escuela Taller
Amalia Hernández, una de las empleadas permanentes, comentó que en el taller se aprende a hacer de todo, y la gama de productos cada vez va en aumento, y expresó que el cerebro de toda la creatividad es Aguilar, quien les ha enseñado que las cosas se pueden hacer bien cuando existe el deseo de hacerlas.
El taller genera ganancias para la economía de familias del lugar, además es uno de los principales atractivos de la zona, ya que es visitado por turistas nacionales y extranjeros.
Entre la gama de productos que ofrece están los elaborados en vidrio en diferentes técnicas que al final dan como resultado artículos como azafates, ceniceros, platos para sushi, lámparas, candeleros, mesas, puertas, retrateras, mosaicos y vitrales, algunos de los artículos son adornados con lámina de oro o plata.
El proceso del vidrio es extenso y de mucho cuidado, ya que lo funden durante 24 horas a una temperatura que va de 1,455 a 1,600 grados centígrados.
Papel natural
La producción de papel hecho a mano es otra de las tantas tareas, y es elaborado con fibras naturales como la hoja de izote, valeriana, penca o tallo de banano, bagazo de caña, cáscara de café, entre otras, las cuales son mezcladas con papel periódico o papel blanco que ya ha sido utilizado, estos junto con el agua son los ingredientes que se necesitan para producir papel reciclado, el cual es utilizado para la elaboración de agendas y álbumes con pasta de cuero o tuno, cajas de regalo, pantallas para lámparas y sobres.
Otro producto de mucha demanda son las carteras de anillas de lata con croché, además con este material reciclado hacen vasijas, fajas, lapiceros, pulseras y viseras, entre otros productos.
También producen muebles tejidos en fibras naturales y sintéticas, y ellos mismos hacen las piezas de forja y soldadura que luego son utilizadas para armar otros artículos.
Son muchos los productos de materiales orgánicos y reciclados que se crean en el taller, por lo que aquí “no se desperdicia nada”, expresó Hernández, quien se encarga de hacer los forros de las carteras, y cuando hay mucha demanda hasta muebles de sala, papel y carteras.
“Aquí en temporadas regulares cada quien se encarga de hacer una cosa, pero cuando hay pedidos especiales todos trabajamos en todo, por lo que debemos conocer los procedimientos de cada área de trabajo”, dijo Elvira Herrera, quien un día antes de la entrevista elaboró más de 40 pliegos de papel reciclado.
Capacitación y obstáculos
Los empleados, además de ser capacitados por Aguilar, reciben cursos impartidos por técnicos especializados y los alumnos más avanzados les enseñan a los principiantes.
“Si uno dice que no puede doña Regina más nos pone a hacer las cosas, porque ella sabe que si ponemos de nuestra parte podremos lograr hacer lo que nos pide, no es fácil aprender las técnicas, pero hemos logrado hacer productos de calidad”, apuntó Hernández.
El taller ha enfrentado varios obstáculos como el alto costo de la materia prima y electricidad, “y el bajo nivel educativo y motivacional de los beneficiarios”, dijo Aguilar, quien agregó que “mil veces hemos pensado en cerrar, cada vez son más difíciles las ayudas. Con la crisis posterior al golpe de Estado estuvimos un año entero sin vender nada, yo tuve que ir a trabajar a Naciones Unidas para pagar los sueldos de aquí para no cerrar esto, ha sido muy duro, lo que pasa es que la gente no se da cuenta, pero no es fácil mantener este lugar, para nada”.
Aguilar agregó que sí han trabajado con organismos internacionales, pero las ayudas van destinadas para la Escuela Mágica y el Festival Cultural San Juancito, otros programas que maneja la fundación.
Talleres
Las técnicas utilizadas en la producción no se quedan dentro de las cuatro paredes del local, ya que realizan talleres de bajo costo para que las personas interesadas en aprender sobre la elaboración de productos artesanales pueden abocarse y formar parte de ellos.
Se imparten talleres de técnicas diversas en papel, técnicas de mosaico, cómo elaborar pinturas con tierras de colores, cómo hacer pantallas de lámparas, entre muchos otros que suman más de 30 temáticas diferentes. Los talleres están abiertos a todo público, y los grupos no deben ser menores de 10 ni mayores de 30 personas.