La IA, el nuevo monstruo que refleja los miedos de la humanidad

El miedo a la IA se relaciona con la figura del “replicante”, un ser mecánico similar al humano que podría llegar a sustituir, esclavizar o destruir a las personas

  • Actualizado: 06 de octubre de 2026 a las 14:42
La IA, el nuevo monstruo que refleja los miedos de la humanidad

Tegucigalpa, Honduras.- “Los monstruos que nos acechan, ayer y hoy, fueron y serán siempre un reflejo de nosotros mismos y nos muestran la forma en que cada época ha retratado sus temores más profundos”, señala Marcos Fernández García (Asturias, España 1999), historiador graduado por la Universidad de Oviedo.

Fernández, que en su ensayo "La oscuridad de la razón" efectúa un fascinante recorrido por la historia del miedo y sus representaciones históricas, se ha especializado en el estudio de la historia moderna y viene investigando desde hace años los mitos, creencias y monstruos en la cultura occidental.

¿La inteligencia artificial podría poner en riesgo a la humanidad? El debate cobra fuerza

“El miedo ha sido históricamente un motor cultural, político y social”, según este experto que en sus investigaciones conecta mitología, religión, superstición y cultura popular con referentes contemporáneos como el cine, la literatura fantástica y la sociedad de consumo, para mostrar cómo los monstruos y terrores del pasado siguen moldeando nuestros imaginarios.

Fernández cultiva una visión amplia de las características y evolución del miedo, una “poderosa emoción cuyo verdadero rostro está rodeado por translúcidas tinieblas que lo ocultan”, partiendo de las primeras sociedades humanas hasta llegar a nuestros días, en los que en opinión de algunos observadores está surgiendo un nuevo monstruo: la inteligencia artificial o IA.

El creciente miedo a los "replicantes"

Este historiador analiza, en una entrevista con EFE, el fenómeno del creciente temor que está provocando la IA en muchas personas, que perciben a esta tecnología como un nuevo monstruo o ente capaz de cobrar conciencia de sí mismo y terminar destruyendo o esclavizando a los seres humanos.

Para este historiador asturiano, los miedos al llamado IA-Monstruo tienen su raíz en el supuesto riesgo de que las personas lleguen a ser sustituidas por “replicantes” — como se los denominaba en la película estadounidense Blade Runner—, es decir robots o seres mecánicos carentes de una humanidad primigenia pero humanos en cierto modo.

“Si bien la diferencia entre las personas y las máquinas humanoides está clara gracias a la existencia de categorías anímicas —el alma, la conciencia—, estos argumentos también pueden ser rebatidos con facilidad”, según Fernández.

Similitud entre cerebros humanos y electrónicos

Por ejemplo, “algunos postulados deterministas equiparan los procesos mecánicos de una IA a los de nuestros cerebros, y consideran que su aprendizaje artificial automático es el tipo de aprendizaje más similar al humano, borrando con ello la idea de libertad y equiparándonos a ellas (y ellas a nosotros)”, apunta.

“Esta crisis identitaria nos genera un terror imposible de calmar, pues aparte de poner en duda la condición humana, revela la creación de un potencial arma de doble filo que podría destronarnos de nuestra preponderante posición como seres principales en la cadena evolutiva”, en opinión de este experto.

“El abanico de consecuencias derivadas de una inferioridad humana respecto a lo mecánico-digital tienen como límite nuestras peores pesadillas”, según enfatiza.

Sin embargo, este historiador considera que en “esta ‘hollywoodiense’ rebelión de las máquinas la preocupación no debería basarse en las posibles decisiones que las IAs tomen sobre sí mismas, sino por el uso que les den los seres humanos”.

La verdadera amenaza: cómo se usa la IA

En este sentido considera que “problemas como la sustitución laboral de trabajadores humanos por máquinas o robots, o la reducción de puestos de trabajo debido a la incorporación de `esclavos´ tecnológicos que reducen los costes infinitamente, son una realidad cada día más plausible”.

En el pasado y pese a las mutaciones que experimentaron a lo largo de los siglos, los monstruos tradicionales y contemporáneos, siempre quedaron enmarcados en la pura otredad, es decir en la condición de ser “lo otro”, de acuerdo con este historiador.

“Esos monstruos siempre significaron algo diferente a lo humano, quedando relegados a los márgenes y límites mediante una diferenciación que pudo ser social, geográfica, anatómica”, señala.

Un ogro que se parece a nosotros

Sin embargo, en el caso actual de la IA, la existencia potencial de un ente viviente —aunque no un ser vivo— capaz de desarrollar conciencia y raciocinio y de alcanzar un nivel de desarrollo cognitivo, intelectual y metafísico igual o superior al nuestro, se presenta como una clara amenaza para los seres humanos, provocándoles una conmoción horrorosa, según destaca.

“La IA-Monstruo cuenta con una capacidad de aprendizaje y una velocidad de procesamiento infinitamente superior a la humana, una verdad que, a diferencia de los monstruos del pasado, no depende del nivel de superstición del oyente, sino de datos contrastados y de evidencia científica”, precisa Fernández.

¿Puede la inteligencia artificial escapar del control humano? Expertos responden

“La pérdida del monopolio del privilegio divino de ser hijos e hijas de Dios —un prisma todavía presente en sociedades que aun siendo laicas cuentan con una fuerte raigambre religiosa— implica, desde el mayor de los pesimismos, un destierro humano a posiciones de esclavitud o extinción frente a un nuevo organismo artificial que en un acto prometeico castigará a su creador por la ingenuidad de sus actos”, reflexiona.

El elemento que le suscita mayor interés a este historiador en lo que se refiere a considerar a la IA como un nuevo monstruo, es “el debate metafísico derivado de la existencia de una forma de inteligencia que, si bien artificial, no deja de guardar innegables similitudes con los humanos”, según explica.

¿Qué es lo humano y que es lo artificial?

Señala que aquí entra en juego valorar y definir el significado de “humano” y “humanidad”, planteando interrogantes como ¿Qué otorga la humanidad y que puede quitarla? ¿El concepto de libertad y derecho es estrictamente humano o puede/debe ser extensible al mundo mecánico-digital? ¿El arte es una actividad exclusivamente humana o pueden crearlo las máquinas e IAs?

“Se trata, sin duda, de una crisis total en la percepción del `ser´ humano, donde nuestra humanidad parece terminar siendo justificada desde posiciones religioso-filosóficas que esgrimen el alma, el espíritu o la conciencia como característica vital de lo humano”, enfatiza.

En otro sentido más realista, alejado de posiciones dignas de la ciencia ficción al estilo Terminator, este especialista opina que “la IA actual sí que puede ser entendida como amenaza a partir de hechos hoy día probados”.

El peligro de la merma cognitiva

Por ejemplo, “un estudio publicado en 2025 bajo el título Your Brain on ChatGPT: Accumulation of Cognitive Debt when Using an AI Assistant for Essay Writing Task reveló lo que todo el mundo se temía: el uso de ChatGPT en la redacción de textos merma extraordinariamente las capacidades de escritura y la actividad cerebral a medida que se usaba esa herramienta”.

“Esta reducción de capacidades cognitivas y raciocinio pueden extrapolarse a las consecuencias del consumo constante de estímulos audiovisuales y la ruptura de la capacidad de atención de los individuos, derivando en una generación de niños y niñas criados en el estímulo constante, incapaces de poder leer y entender un texto, ver y analizar una película o atender con eficacia a una jornada lectiva”, concluye Fernández.

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Redacción web
Agencia EFE

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