Tegucigalpa, Honduras.- A los 10 minutos de apagar la televisión, alguien en casa anuncia que se aburre. Muchas familias se rinden en ese punto y vuelven a ofrecer pantallas a sus hijos.
Pero vale la pena aguantar un poco más, porque ese aburrimiento inicial lleva a jugar, conversar y crear algo juntos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que los niños menores de cinco años necesitan más juego activo, menos tiempo sentados y un sueño de buena calidad para crecer sanos. Recomienda, por ejemplo, que no pasen más de una hora seguida sujetos en carriolas o sillas.
Para que la desconexión funcione conviene prepararla con los niños. Pregúnteles qué les gustaría hacer, déjelos escoger el horario y escriban juntos una lista de ideas para consultar cuando llegue el aburrimiento.
Los adultos también deben guardar el teléfono, porque los pequeños aprenden observando lo que hacen sus padres. Si hay hijos de edades distintas, asigne a los mayores el papel de guías del juego.
Un buen comienzo es una hora semanal, siempre el mismo día, para que todos la esperen. Presente la actividad como una invitación divertida, con tono alegre y sin sermones, y tenga los materiales listos antes de empezar.
Los primeros intentos pueden salir desordenados y eso es normal, lo importante es la constancia y que cada rato termine con buen ánimo para todos.
Si un día no se logra, retomen al día siguiente sin reproches ni culpas. Con las semanas, el hábito se asentará y la familia ganará tiempo de calidad.
Actividades según la edad de su hijo
Una actividad que entusiasma a un niño de cuatro años puede aburrir a uno de 12. Por eso las opciones están agrupadas por edades, con el fin de que cada integrante de la familia encuentre algo a su medida. Todas requieren pocos materiales.
- De uno a cuatro años: Imiten animales por turnos, con sus sonidos y movimientos, o hagan una carrera de gateo o de pasos de gigante. También pueden pintar con los dedos usando pinturas no tóxicas sobre papel grande y con ropa que pueda mancharse.
- De cinco a ocho años: Siembren frijoles o lentejas en macetas pequeñas o vasos con algodón húmedo. Cada niño elige dónde colocar la suya, la riega y dibuja cómo crece cada semana en un cuaderno de registro.
- De nueve a 12 años: Armen un escape room casero. Un adulto o un hermano mayor escribe cinco pistas, las esconde por la casa y prepara un mensaje final con la solución. Los demás trabajan en equipo para descifrarlas dentro de un tiempo acordado.
- Adolescentes: Propóngales una salida activa que ellos organicen, como una ruta en bicicleta, una caminata larga o un partido en la cancha de la zona. Que decidan el recorrido, la hora y la música del trayecto.
Objetos comunes, juegos nuevos
- Sábanas y sillas: Cubran las sillas con una sábana para levantar una carpa donde leer, merendar o contar historias en familia, y dejen que cada niño decore su rincón con cojines y mantas de la casa.
- Calcetines sueltos: Con calcetines y botones, elaboren títeres y permitan que los niños inventen el guion de una obra con final sorpresa. Con entradas hechas de papel, preséntenla ante toda la familia reunida.
- Cuerdas o cintas: Coloque la cuerda en el piso para saltar, caminar en equilibrio y armar un circuito de obstáculos. Cambien el recorrido cada vez para que no se repita. Midan el tiempo de las vueltas.