Tegucigalpa, Honduras.- Muchos padres corrigen a sus hijos cuando los ven encorvados: “¡endereza la espalda!”, les dicen, sin imaginar que esa curvatura persistente podría revelar algo más que simple descuido.
La postura corporal en la infancia va más allá de una cuestión estética; es una manifestación tangible del equilibrio —o desequilibrio— entre el desarrollo musculoesquelético, las emociones, el entorno y el ritmo de crecimiento.
Entender lo que nos dice el cuerpo de un niño cuando se encorva, saber cuándo alarmarse y cómo intervenir puede prevenir secuelas que comprometan su bienestar.
“La buena postura es ese estado de equilibrio muscular y esquelético que protege las estructuras del cuerpo contra deformidades progresivas, independientemente de la posición”, explicó la ortopedista pediátrica Alma Castillo.
La experta agregó que “las alteraciones posturales influyen directamente en la salud y el bienestar, afectando incluso el desarrollo del habla y la capacidad de atención del niño”.Diversos factores inciden en los vicios posturales: desde condiciones anatómicas como escoliosis o tortícolis, hasta rigidez o bajo tono muscular.
A ello se suman factores intrínsecos como el sexo, la disminución de la flexibilidad, la obesidad y los cambios propios de la edad, detalló Castillo.
Durante la niñez y la pubertad —periodos de crecimiento acelerado—, el cuerpo atraviesa transformaciones que desafían el control postural y pueden desembocar en complicaciones más graves.
Según la especialista, “la formación defectuosa de las curvaturas espinales reduce la capacidad vital pulmonar, altera la ventilación y aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias”.
Además, pueden surgir disfunciones digestivas y una disminución en la oxigenación cerebral.
Cuidar la postura en la infancia es, entonces, cuidar su salud integral y prevenir futuros problemas que afecten su calidad de vida.
Promueva una postura saludable
El entorno, los hábitos y la actividad física juegan un papel vital en la salud de la columna en crecimiento. La experta comparte tres recomendaciones clave para fortalecer la postura infantil.
- Sentarse correctamente: apliquen la “ley de los ángulos rectos”: piernas y tronco deben formar ángulos de 90°, con la espalda apoyada y los brazos relajados.
- Elegir una mochila adecuada: la mochila escolar debe sujetarse a ambos hombros y pesar menos del 10% del peso corporal del niño.
- Fomentar la actividad física: el ejercicio regular mejora el tono muscular y previene asimetrías corporales en los más pequeños.
Hábitos diarios que pueden dañar la postura
- Sentarse en la punta de la silla: cuando los niños se deslizan hasta la orilla del asiento y descansan los hombros en el espaldar, curvan en exceso la espalda. Esta postura puede provocar problemas serios.
- Apoyarse mal en el escritorio: al inclinarse hacia un lado para apoyar un codo o recargar la cabeza, el cuerpo pierde su alineación natural. Esta costumbre puede acabar en deformaciones óseas permanentes.
- Pantallas sin controle: el tiempo excesivo frente a pantallas induce la inclinación de la cabeza, cierre de hombros y rigidez cervical, que afecta el equilibrio muscular y altera el desarrollo postural.
Opinión de la experta: alteraciones posturales
“La infancia es el período más importante para el desarrollo musculoesquelético de un individuo, donde se genera en gran medida el conjunto de hábitos y comportamientos posturales. Por tanto, la niñez es el momento clave para prevenir, identificar o tratar cualquier tipo de alteración”, dijo.