Tegucigalpa, Honduras.- La respuesta a si las máscaras waterproof conllevan un nivel de riesgo no pasa por demonizar este tipo de cosméticos.
Los expertos sitúan buena parte del problema en el uso continuado, la higiene y, especialmente, en la forma de retirar una fórmula diseñada precisamente para permanecer adherida a las pestañas.
Una fórmula pensada para durar
Las máscaras resistentes al agua utilizan combinaciones de ceras, pigmentos, polímeros y otros agentes filmógenos que permiten que el producto permanezca sobre la pestaña frente al agua y la humedad.
La experta en cosmética ocular Luz Marina explica a EFE cómo las máscaras pueden presentarse “en formulaciones basadas en agua, sin agua o híbridas, estas últimas capaces de combinar características de secado rápido y resistencia al agua”.
El uso de cosméticos alrededor de los ojos puede relacionarse con irritación, blefaritis, sequedad ocular o alteraciones de las glándulas de Meibomio, aunque estos efectos dependen de múltiples factores y no permiten concluir que una máscara waterproof provoque por sí misma una enfermedad ocular.
Entre los elementos implicados están la irritación mecánica, determinados ingredientes, la contaminación microbiana y una higiene deficiente. Es precisamente esa diferencia entre la fórmula y la manera de utilizarla la que resulta importante.
El problema puede estar al desmaquillar
La optometrista estadounidense Tanya Gill, fundadora de We Love Eyes, ha abordado específicamente la relación entre las máscaras waterproof y la pérdida de pestañas.
En un artículo publicado en enero de 2025 explica que atiende a pacientes que “experimentan pérdida de pestañas asociada a una retirada incorrecta o al uso excesivo de estas fórmulas”.
Recomienda evitar frotar y dejar que un desmaquillante capaz de disolver el producto facilite su eliminación. El mecanismo es sencillo: cuanto más resistente sea una máscara, más esfuerzo puede requerir eliminarla.
Si el producto se retira tirando de las pestañas, frotando repetidamente o utilizando demasiada presión, el problema puede terminar siendo mecánico.
La consecuencia más visible es la rotura o pérdida de algunas pestañas. No significa que una máscara waterproof destruya el folículo ni que todas las personas que la utilizan vayan a perder pestañas, sino que una retirada agresiva puede aumentar la tensión sobre una estructura especialmente delicada.
También importa la salud del párpado
La cuestión no se limita a las pestañas. Los restos de maquillaje que permanecen en la línea palpebral pueden acumularse alrededor del borde del párpado. La optometrista Olivia Ricci, de la Universidad de Waterloo, advierte que los residuos de maquillaje pueden bloquear las glándulas de Meibomio, responsables de producir parte de la capa lipídica de la lágrima.
Por ello recomienda limpiar diariamente el rostro y los ojos después de utilizar maquillaje, mientras que la experta Tanya Gill señala que sus pacientes que utilizan maquillaje ocular intenso, máscaras waterproof o pestañas postizas consultan por problemas como pérdida de pestañas, irritación palpebral, sequedad u orzuelos.
¿Hay que dejar de usarlas?
No necesariamente. La evidencia disponible no permite establecer que todas las máscaras waterproof sean perjudiciales para los ojos ni que deban evitarse de forma general.
De hecho, el análisis de la Universidad de Waterloo señala que los cosméticos de calidad pueden utilizarse de manera segura cuando se emplean correctamente.
El mayor cuidado debería concentrarse en las personas que ya presentan sequedad ocular, blefaritis, sensibilidad en los párpados o molestias relacionadas con el maquillaje.
En estos casos, la tolerancia individual y la valoración de un profesional de la salud visual tienen más importancia que la etiqueta waterproof.
También es importante no dormir con la máscara puesta. Ricci desaconseja hacerlo porque los restos de maquillaje pueden favorecer la irritación y la inflamación ocular, además de acumular suciedad y bacterias.
La regla: disolver, no frotar
La retirada empieza antes de pasar el algodón por las pestañas. Lo recomendable es utilizar un producto formulado para eliminar maquillaje resistente al agua, aplicarlo sobre el párpado cerrado y darle unos segundos para que ablande la máscara.
Después, el producto debe retirarse suavemente, sin arrastrar las pestañas ni repetir movimientos de fricción innecesarios.
Si quedan restos, es preferible repetir el proceso con suavidad antes que intentar eliminarlos de una sola pasada ejerciendo más presión.
También conviene mantener una buena higiene de los productos. La Universidad de Waterloo recomienda sustituir la máscara aproximadamente cada tres o cuatro meses para reducir la acumulación de microorganismos.
La máscara waterproof, por tanto, no es necesariamente enemiga de las pestañas. Su principal particularidad —la capacidad de permanecer adherida frente al agua— es también la razón por la que exige más cuidado al retirarla.
Más que decidir entre máscara resistente o convencional, la salud ocular pasa por utilizar productos adecuados, no prolongar su uso más de lo recomendable y, sobre todo, evitar convertir el desmaquillado en un ejercicio de fuerza.