Tegucigalpa, Honduras.- Un viaje de cuatro horas por carretera con la música favorita se siente menos extenuante. Los quehaceres del hogar se hacen más llevaderos con una buena lista de reproducción. El tráfico resulta menos pesado cuando la música acompaña. Incluso en los días más emocionales, cada persona elige si intensifica su estado de ánimo con una canción más melancólica o más alegre.
Desde sus orígenes, la música ha tenido un impacto en la mente humana, determinado por la predisposición biológica, la inteligencia emocional y la influencia cultural. Además, trasciende las barreras idiomáticas.
Sin embargo, no a todas las personas les gusta la música, y quienes la disfrutan no siempre lo hacen con la misma intensidad.
Sobre esta conexión y las diferencias individuales, el psicólogo Antonio Escobar señala que “algunas personas tienen una mayor activación a nivel emocional, memoria e identidad cuando escuchan música. Esto les causa placer que refuerza la conexión con la música y su sentido de pertenencia”.
Investigaciones indican que los seres humanos obtenemos una recompensa abstracta de la música, comparable con la que se logra con estímulos biológicos más básicos.
Al escuchar una melodía, el cerebro activa redes relacionadas con la atención, el control motor y la respuesta emocional.
“En el cerebro se libera dopamina que estimula los centros de placer del cerebro. Esto al disfrutar de la música y al conectarla con memorias o actividades que resultan placenteras intensifican la sensación de placer”, acota el entrevistado.
¿Nacemos con sensibilidad hacia la música?
Sobre esta pregunta, Escobar detalla que “es ambas. La predisposición biológica y la inteligencia emocional a nivel individual es innata. La exposición, aprendizaje y reforzamiento es desarrollado”.
Esa sensibilidad musical es tan relevante que una misma canción puede generar sensaciones distintas en una persona, dependiendo de si se escucha con letra o solo en su versión instrumental.
Según un estudio publicado en 2022 en la revista Nature Reviews Neuroscience, el cerebro incluso anticipa lo que viene en la música, generando expectativas.
Esta capacidad predictiva activa redes neuronales complejas vinculadas al placer y la cognición.
Más allá de lo emocional, la música se asocia con la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro de modificarse. Por ello, se utiliza como apoyo en procesos terapéuticos para personas con ansiedad, depresión, estrés postraumático e insomnio, así como en pacientes con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
El psicólogo responde...
Consultamos al psicólogo Antonio Escobar sobre la relación de la música con la personalidad y el estado de ánimo, y esto responde:
- ¿Existe relación entre la personalidad y el tipo de música que alguien prefiere?
Sí, hay una relación clara. Las personas con mayor apertura a nuevas experiencias prefieren música más compleja o nueva. Las personas más extrovertidas prefieren música más energética. Las personas con un mayor nivel de neurotismo prefieren música intensa o melancólica. Las personas con mayor nivel de amabilidad suelen preferir música más suave o positiva. Las personas con mayor sentido de responsabilidad suelen preferir música estructurada y predecible.
- ¿La música puede influir en el estado de ánimo o solo lo refleja?
Ambas. Refleja en el sentido que elegimos música de acuerdo a cómo nos sentimos e influye en el sentido que tiene un impacto en el estado de ánimo (nos anima, entristece, calma, etc.)
- ¿Por qué a algunas personas no les gusta la música?
Por varias razones. Se puede reducir a diferencias individuales. Algunas personas tienen una sensibilidad baja al placer musical. Otras han tenido poca exposición o aprendizaje. Otras perciben una sobrecarga sensorial. Otros han formado asociaciones negativas con la música por experiencias pasadas o en la infancia.