La gira educativa de la Maratón del Saber se hizo presente a un centro con cuyo nombre se le rinde honor al primer héroe defensor de la soberanía nacional: Lempira.
En sus humildes aulas se forman los hermanos Jonathan y Wilmer Almendares de 8 y 10 años, respectivamente.
Ambos comenzaron el año escolar reutilizando sus cuadernos viejos con tal de no atrasar su proceso de aprendizaje.
Sus papás no habían podido juntar el dinero para la compra de útiles escolares, pero confiaban en Dios hacerlo a finales de este mes.
Sin embargo, la alegría que se dibujó en sus rostros inocentes al recibir de parte de Soli-Diario los materiales educativos que tanto anhelaban, denotaron que se acabó la espera.
Los Almendares viven en el caserío de Los Robles y para llegar a la escuela tienen que andar dos horas y media, por camino real o de herradura, subir y bajar por cerros que parecen interminables.
El centro les queda un poco más de cinco kilómetros de distancia y en el trayecto les espera cruzar la quebrada de El Sope y la Quebradona.
De lunes a sábado estos futuros profesionales que cursan primero y segundo grado tienen que hacer este recorrido. A ellos y a otros alumnos se les permite llegar tarde y asistir a clases calzados con botas de hule.
“No teníamos adónde copiar los temas... ahora sí podemos presentar las tareas”, expresó Wilmer, mientras observaba su kit de útiles y lo comparaba con el de su hermano.
Apoyo y solidaridad
Los casos de Jonathan y Wilmer son una de las tantas historias que se atesoran en la entrega de útiles escolares más grande en el país y que es patrocinada por EL HERALDO.
Y es que la Maratón del Saber continúa su misión de llevar útiles a pequeños de comunidades de tierra adentro.
Este compromiso de contribuir con la educación, nos llevó al pintoresco municipio Ojojona, Francisco Morazán.
En la comunidad de Guasucarán, histórica y famosa por las minas que han quedado inmortalizadas en el Escudo Nacional, nos encontramos con 90 alumnos de la Escuela Lempira.
No es la primera vez que Soli-Diario dice presente en esta zona, donde cada vez el pésimo estado de la carretera la vuelve más distante.
En este lugar se nos aguardaba con ansias, por lo que cuando el equipo de EL HERALDO y los personajes emblemáticos de Don Lápiz y Don Borrador llegaron, se les recibió en medio de la alegría y aplausos.
Y es que este medio de comunicación, caracterizado por su responsabilidad social y carisma solidario, se ha constituido en el único capaz de hacerles realidad el sueño de poner en sus manos los útiles escolares necesarios para realizar sus sueños profesionales.
Luego de la cálida bienvenida de parte de los alumnos y padres de familia dio inicio la entrega de útiles.
A las manos de cada uno de los futuros profesionales llegaron los kits escolares, con cuadernos, lápices, borradores y sacapuntas y sus tomos de “Aprende conmigo”, que se ha vuelto un aliado en el proceso de enseñanza.
Además, de parte del despacho de la Exprimera dama Rosa Elena de Lobo, les fue entregado un menaje de plato y taza, indispensables para la merienda escolar.
“Nos sentimos muy honrados de que EL HERALDO y su campaña Soli-Diario visiten nuestro centro educativo. Desde que el diario nos apoya, se nos han abierto puertas y aumentado la matrícula, ha sido de grandes bendiciones para nosotros”, expresó Víctor Alonzo, director de la escuela.
¡Mil gracias!
Recorrer tres kilómetros desde el sector de La Campana para llegar a la escuela es un sacrificio con recompensa para Ena y su hermano Abel Silva.
“Queremos ser maestros y EL HERALDO nos ayuda con los útiles escolares a avanzar en ese deseo”, comentó Ena.
De esta manera la Maratón del Saber sembró de nuevo la semilla de la esperanza en el lejano Guasucarán, Ojojona.