Tegucigalpa, Honduras.- Las bodegas construidas cerca de los paredones del río San José, en las cercanías del anillo periférico de Tegucigalpa, mantienen en alerta a los vecinos de la colonia Satélite.
El temor radica en que nuevos deslizamientos comprometan las estructuras y provoquen una tragedia, ya que, especialistas advierten que el tipo de material sobre el que se edificaron las obras es altamente vulnerable a la erosión.
En un recorrido que realizó EL HERALDO, se constató que varias instalaciones se encuentran prácticamente al pie de los taludes. En algunos puntos, incluso es visible cómo la tierra se ha desprendido, dejando tuberías expuestas y reduciendo la distancia entre las edificaciones y el paredón.
Los habitantes aseguran que los desprendimientos no son recientes y que, con el paso de los años, el terreno ha ido cediendo lentamente, especialmente durante las temporadas lluviosas.
“Para nosotros no significa un gran peligro porque es largo, pero es importante dejar antecedentes de esto para que las autoridades tengan conocimiento de la problemática”, expresó don Mario Reyes, vecino de la colonia Satélite.
El residente explicó que la preocupación no solo se centra en la estabilidad de las bodegas, sino también en las consecuencias que podría generar un derrumbe de mayor magnitud sobre el cauce del río San José.
“Varias veces hemos visto pequeños derrumbes y eso también puede formar un dique e inundar la colonia, porque el río no se ha dragado desde hace más de cuatro años”, advirtió el vecino.
Durante la inspección también se observaron sectores donde la erosión ha dejado parte de la infraestructura al descubierto, evidencia de que el terreno continúa perdiendo material.
“Si usted observa aquella construcción, hasta la tubería está al descubierto luego de que la tierra se desliza”, comentó otro residente de la zona.
Los pobladores incluso relataron que fueron ellos quienes alertaron a algunos propietarios sobre los daños que ya presentaban los taludes.
“Los dueños de las bodegas ni sabían que se estaba desbarrancando hasta que nosotros les avisamos”, señaló uno de los vecinos.
Sobre esta situación, el director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos (SIMGER), Julio César Quiñónez, explicó que este tipo de casos requiere inspecciones técnicas antes de emitir recomendaciones.
Indicó que la institución ya ha realizado recorridos en diferentes sectores, sin embargo, estos análisis no pueden hacerse de manera apresurada, ya que requieren estudios especializados y tiempo para establecer las acciones más adecuadas.
Por su parte, el geólogo Maynor Ruiz, especialista del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (IHCIT) de la UNAH, explicó que el principal problema radica en la naturaleza del terreno donde fueron construidas muchas de estas estructuras.
“Esos suelos realmente no son suelos. Nosotros les llamamos depósitos de material piroclástico, es decir, son productos de una erupción volcánica muy violenta”, explicó el experto y docente de la UNAH.
Ruiz detalló que estos depósitos están compuestos por arena, limo y arcilla, materiales que poseen poca resistencia frente a la acción del agua y del viento, lo que facilita la erosión y provoca que los taludes pierdan estabilidad con el paso del tiempo.
“Estos materiales son muy susceptibles a la erosión. Incluso el viento puede erosionarlos y generar inestabilidad”, advirtió el especialista.
El geólogo explicó que, además de la composición del terreno, existen fracturas geológicas antiguas que, aunque ya no presentan actividad, siguen debilitando el macizo rocoso al permitir la infiltración de agua.
“Cuando el agua se infiltra por esas fracturas, erosiona rápidamente el material porque es muy blando”, indicó Ruiz.
El especialista agregó que estos procesos no ocurren de un día para otro, sino durante varios años, debilitando gradualmente los taludes hasta provocar desprendimientos como los registrados en el sector del anillo periférico donde lamentablemente hubo tres personas fallecidas en unas bodegas el pasado 23 de junio.
Asimismo, recordó que antes de construir sobre este tipo de materiales era indispensable realizar estudios de mecánica de suelos para definir el ángulo adecuado de los cortes, diseñar sistemas de drenaje eficientes y establecer retiros seguros entre los taludes y las edificaciones.
“Lo más importante ahora es supervisar exhaustivamente los taludes existentes, revisar las obras de mitigación y verificar si todavía son funcionales”, enfatizó Ruiz.
El experto concluyó que sí es posible construir sobre depósitos de material piroclástico, pero únicamente mediante estudios geológicos especializados, diseños adecuados y mantenimiento permanente de las obras de mitigación.