Tegucigalpa, Honduras.-La mañana transcurría con normalidad en las bodegas ubicadas a la altura de la colonia Loarque, en las cercanías del anillo periférico
Como cualquier otro día, decenas de trabajadores habían llegado temprano para cumplir con su jornada laboral. Sin embargo, poco después de las 7:00 de la mañana, un estruendo cambió la rutina por la incertidumbre.
Una parte del cerro colapsó sobre las instalaciones y dejó a varias personas atrapadas bajo toneladas de tierra y escombros. Desde ese momento comenzó una carrera contra el tiempo para encontrar a los desaparecidos.
Durante horas, familiares, compañeros de trabajo y equipos de rescate permanecieron en el lugar aferrados a la esperanza de hallar sobrevivientes.
Entre el humo, el fuego y los escombros, los bomberos trabajaron sin descanso en una operación que se extendió durante toda la jornada.
La emergencia se complicó debido a que en las bodegas se almacenaban baterías de litio y otros materiales inflamables, lo que obligó a reforzar las medidas de seguridad durante las labores.
Conforme avanzaba la tarde, la angustia crecía entre quienes aguardaban noticias. Cada movimiento de los rescatistas era seguido con atención por familiares que permanecían a pocos metros de la zona del desastre.
Mientras tanto, continuaba la búsqueda de Karen Dinora Girón, de 41 años, y Félix Núñez Flores, quienes seguían desaparecidos entre los escombros.
Fue hasta el filo de las 8:00 de la noche cuando la esperanza se transformó en dolor.
Las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo de Claudia Suyapa Garay, de 46 años y empleada del área de aseo de la empresa.
“Ya se está coordinando con Medicina Forense y médicos para identificar el cuerpo”, informó Carlos Bonilla, vocero del Cuerpo de Bomberos.
La noticia cerró una jornada marcada por la tragedia, mientras las labores de búsqueda continuaban para localizar a las otras dos personas reportadas como desaparecidas.
Columnas de humo salían de las instalaciones, encendiendo las alarmas, y conforme pasaban las horas, la incertidumbre y la angustia se fueron apoderando de los familiares y compañeros de trabajo.
El personal de rescate del Cuerpo de Bomberos, en conjunto con las Fuerzas Armadas y la Alcaldía Municipal, trabajaba arduamente para sofocar las llamas y limpiar el área colapsada; sin embargo, la tarea no fue fácil.
Varias veces los bomberos se quedaron sin agua mientras el incendio ardía.
Incluso se demolieron paredes con almádenas de mano para poder lanzar agua con las mangueras; muchas veces, cuando las fuerzas se agotaban, el personal se turnaba para continuar rompiendo.
A eso de las 10:20 de la mañana se logró rescatar a más de 30 trabajadores sanos y salvos y, entre ellos, se encontraba Selín Funes, quien agradeció a Dios por haberle dado una nueva oportunidad y aseguró que sus compañeros habían logrado salir.
Sin embargo, el Cuerpo de Bomberos de Honduras, a través del comandante general Marco Antonio Artica, informó al mediodía que cuatro personas permanecían desaparecidas y que se continuaba con la búsqueda.
A la 1:00 de la tarde, el drama humano alcanzó su punto más doloroso y entre los familiares se escuchaban llamados desesperados hacia el interior de la estructura colapsada: “¡Claudia, me escuchás!”, gritaba uno de los parientes con la esperanza de obtener alguna respuesta; sin embargo, el silencio se apoderaba de la escena.
Mientras tanto, los bomberos continuaban enfrentando enormes dificultades para despejar la zona. En varias ocasiones los equipos tuvieron que turnarse debido al cansancio, el calor y el humo tóxico.
El riesgo de nuevos derrumbes y la falta de agua en las cisternas fueron parte de los principales obstáculos.
Las horas transcurrían y la desesperación seguía entre los familiares de los desaparecidos, quienes se abrazaban y rezaban con esperanza en medio de la tragedia.
Los fuertes olores a materiales quemados obligaban a muchas personas a utilizar mascarillas. Entre los escombros permanecían vehículos atrapados junto a cables de alta tensión colapsados, evidenciando la magnitud del desastre.
Entre el ruido de motores, familiares, periodistas y curiosos, el personal del Cuerpo de Bomberos pidió varias veces silencio para intentar escuchar algún tipo de respuesta desde el interior de las bodegas; sin embargo, todo fue inútil y la búsqueda continuó.
Tras el derrumbe quedó una enorme abertura o cañón en el cerro que amenaza con nuevos desprendimientos. Por esa razón, constantemente se despejaba la zona para proteger tanto a los equipos de emergencia como a los familiares que permanecían en el lugar.
“Se está moviendo material pesado, removiendo una piedra de aproximadamente 10 toneladas para quitar carga a la estructura para llevar a cabo la búsqueda”, informó Carlos Bonilla, vocero del Cuerpo de Bomberos de Honduras.
A pesar de varias horas de ardua labor, los cuerpos de socorro trabajan fuertemente para despejar la zona y poder llegar a las personas desaparecidas.
“De aquí no nos vamos a ir hasta que se recupere el rescate de estas personas”, expresó el comandante del Cuerpo de Bomberos Marco Antonio Artica.
Las maquinarias llevan más de tres horas despejando la zona, removiendo más de 20,000 metros cúbicos de tierra y escombros.