Tegucigalpa, Honduras.- La represa Los Laureles perdió casi nueve puntos porcentuales de almacenamiento en menos de tres semanas, luego de haber alcanzado el 100% de su capacidad gracias a las lluvias de octubre.
Hasta este martes 3 de noviembre, el embalse registra un nivel de 91.13%, según el último reporte de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS).
La disminución ocurre después de que las precipitaciones dieran un respiro a los capitalinos, quienes durante la crisis hídrica llegaron a enfrentar racionamientos de hasta 12 días.
Sin embargo, el descenso en los niveles de almacenamiento vuelve a poner en evidencia que la crisis de abastecimiento de agua aún amenaza Tegucigalpa y Comayagüela.
El alcalde Juan Diego Zelaya advirtió que las lluvias recientes no significan que la crisis haya terminado y pidió a la población mantener las medidas de ahorro.
“Capitalinos, no pensemos que porque ha llovido estos días la crisis del agua terminó. La realidad de nuestra capital es mucho más compleja: el nivel de las represas tarda en recuperarse y por eso seguimos con racionamientos”, expresó.
Racionamientos se mantienen cada nueve días
Aunque el calendario de distribución mejoró después de la recuperación de Los Laureles, los hogares capitalinos todavía reciben agua cada nueve días, en lugar de los 12 que enfrentaban durante los períodos más críticos.
Las autoridades han señalado que, por ahora, no es posible reducir nuevamente los intervalos de distribución, debido a la necesidad de administrar las reservas disponibles.
A la disminución de Los Laureles se suma la situación de la represa La Concepción, que no tuvo la misma recuperación durante las lluvias de octubre.
Este segundo embalse registraba un nivel de apenas el 43.26% de su capacidad hasta el 3 de noviembre, de acuerdo con los datos proporcionados.
El agua debe alcanzar hasta mayo de 2027
Las reservas actuales deben ser suficientes para abastecer a la capital durante los próximos meses, hasta la llegada de la siguiente temporada lluviosa, prevista para mayo de 2027.
Esto significa que el agua almacenada deberá administrarse durante toda la temporada seca, cuando disminuyen las precipitaciones y las posibilidades de recuperar los niveles de los embalses.
Zelaya afirmó que la municipalidad mantiene otras medidas para enfrentar la emergencia, entre ellas la distribución gratuita de agua mediante cisternas, la habilitación de pozos y la construcción de la represa San José.
El comportamiento de las lluvias y el consumo de agua durante los próximos meses serán determinantes para las reservas con las que contará la capital antes del inicio del próximo invierno.
Mientras tanto, las autoridades insisten en que los ciudadanos eviten desperdiciar el recurso y reporten cualquier fuga en sus comunidades.