Tegucigalpa,Honduras.- La denuncia publicada por EL HERALDO sobre la acumulación de basura y escombros en la calle que conduce hacia Nueva Aldea, en las cercanías del río Guacerique, obtuvo respuesta de las autoridades municipales, que realizaron una jornada de limpieza en el sector.
La Gerencia de Aseo de la Alcaldía Municipal del Distrito Central informó que durante el operativo fueron retiradas 12 toneladas de basura y desperdicios que permanecían acumulados en distintos puntos de la vía.
La intervención se produjo luego de que se evidenciara la presencia de promontorios de residuos sólidos, bolsas plásticas, cartón, muebles, tierra y materiales de construcción en varios tramos de la carretera.
El material se encontraba en las proximidades del río Guacerique, una zona de especial importancia debido a su relación con la represa Los Laureles, una de las fuentes utilizadas para el abastecimiento de agua de Tegucigalpa.
Según Edwin Gómez, de la Gerencia de Aseo, las cuadrillas municipales se desplazaron hasta el sector para ejecutar las labores de recolección y retirar los desechos que se habían acumulado a la orilla de la carretera.
La maquinaria utilizada permitió recoger grandes cantidades de residuos que permanecían entre la vegetación y sobre los costados de la vía, donde se habían formado varios promontorios.
Entre los desperdicios retirados había basura doméstica, restos de materiales de construcción, tierra, bolsas, cartón y otros residuos que habían sido depositados de manera irregular en el sector.
La preocupación de los pobladores y conductores radicaba no solo en el deterioro de la imagen de la carretera, sino también en el riesgo de que parte de estos desechos terminara en los sistemas de drenaje o fuera arrastrada por las lluvias hacia el río Guacerique.
En el recorrido realizado por EL HERALDO se constató que la basura no estaba concentrada en un único sitio, sino que aparecía dispersa en diferentes tramos de la carretera que conecta con Nueva Aldea.
La vía también es utilizada como paso alterno por conductores que se movilizan hacia la aldea Mateo y otros sectores de Francisco Morazán, por lo que la presencia de residuos representaba un problema ambiental y de ornato.
Además la cercanía con el río Guacerique generaba preocupación debido a que cualquier acumulación de basura en sus alrededores puede representar un riesgo para una cuenca vinculada al suministro de agua de la capital.
Vecinos y conductores habían solicitado la intervención municipal y medidas que permitan frenar el depósito clandestino de desechos, además de mayor vigilancia para identificar a quienes utilizan la carretera para abandonar basura y escombros.