Tegucigalpa, Honduras.- Desde las primeras horas de este domingo 1 de febrero, la Basílica de Suyapa amanece con miles de peregrinos que avanzan hacia sus puertas con fe y esperanza. Muchos de ellos cargan flores de todo tipo para entregarlas como muestra de amor a la Madre de Dios. Promesas y oraciones dirigidas a la Morenita se apoderan del silencio en el interior del templo, donde algunos fieles se arrodillan y otros escuchan la eucaristía con profunda reverencia.
Peregrinos llegan desde aldeas, pueblos del interior y ciudades del norte y sur de Honduras. Los devotos emprenden largos viajes movidos por la fe para cumplir promesas hechas en momentos difíciles, ya sea por salud, protección familiar u otras bendiciones.
Algunos no pueden contener las lágrimas y se arrodillan ante la Madre intercesora para agradecer cada milagro atribuido a la Morenita.
Mientras tanto, en la capilla ubicada en el ala derecha de la Basílica Menor de Suyapa, miles de fieles llegan al altar del velero para pagar sus promesas, encendiendo velas y elevando oraciones de agradecimiento.
“Me siento feliz porque la Virgencita de Suyapa cumple sus promesas y uno se sana a través de las oraciones. La penitencia que tengo es venir tres días seguidos para agradecer por las bendiciones”, expresó con los ojos llenos de lágrimas Dora Rodríguez, quien llegó desde La Esperanza, Intibucá.
“La Morenita nunca nos abandona, nos hace caminar, nos da la vida, nuestros alimentos y siempre está con nosotros”, añadió Rodríguez mientras encendía una vela con amor y fe.
En la entrada principal de la Basílica, las filas son extensas: unos esperan para ingresar y alabar a Dios; otros, para depositar flores frescas con amor y esperanza ante la Virgen de Suyapa.
Durante las misas que se celebran cada hora, con profunda reverencia, los sacerdotes recuerdan a los fieles el valor de la fe como fuente de fortaleza y salud para seguir adelante en el camino de Dios.
Familias enteras visitan durante estos días la Basílica para agradecer a la intercesora de los milagros, especialmente en el marco del 279 aniversario de la Morenita.
Los días 1, 2 y 3 de febrero se convierten en la Basílica en el corazón espiritual del país . Miles de hondureños se congregan para celebrar con devoción los 279 años de historia, fe y tradición.
Cada aniversario es una oportunidad para renovar promesas. Algunos llegan por primera vez; otros lo hacen desde hace décadas, sin fallar un solo año, convencidos de que la Morenita siempre escucha.
Un ejemplo de ello es don Leocadio Carranza que llegó hasta la Basílica Menor desde La Libertad, Comayagua, movido por una devoción que ha marcado gran parte de su vida. “Vengo a ver a la Virgencita, ese es mi cometido”, expresó, recordando que durante años, cuando vivía en Tegucigalpa , acudía casi todos los domingos a encomendarse a la Patrona de Honduras.
Aunque hoy ya no puede venir con la misma frecuencia debido a problemas de salud, asegura que mientras tenga fuerzas seguirá llegando. “Siempre suceden cosas, uno se enferma, pero mientras esté de pie, aquí estoy”, afirmó.
Don Leocadio explica que no ha hecho promesas formales, pues considera que prometer implica cumplir. Para él, el mayor acto de fe es la visita misma. “Mi cumplimiento es venir, visitar los templos, estar aquí con la Virgen”, señala, mientras observa la multitud de fieles que abarrotan el santuario.
En cada visita, pide por salud, protección y bienestar para él y su familia, y por lo que esté por venir. “Que me acompañe donde quiera que ande, que sea mediadora de mis problemas”, expresa con humildad.
Cada peregrino llega con el corazón lleno de fe al templo de Suyapa. El padre Carlos Magno, rector de la Basílica de Suyapa, brindó un mensaje en el que expresó que “la Virgen de Suyapa quiere que reine la paz entre los hondureños. Ella nos une en su amor a su hijo Jesucristo para que todos vivamos con alegría”.
Asimismo, explicó que la Virgen “nos invita a vivir como hermanos, respetándonos y cumpliendo el mandamiento del amor”.