Tegucigalpa, Honduras.- La falta de acceso vial mantiene en incertidumbre a más de 1,500 familias productoras de hortalizas en varias comunidades de Lepaterique, Francisco Morazán, quienes enfrentan serias dificultades para trasladar sus cosechas hacia los principales mercados de Tegucigalpa.
El problema se centra en el deterioro de la calle de tierra que conecta aldeas como El Escarbadero, Yerba Buena, Guajire, Hunacate, El Ciprés, Ocotehueco, Palo Marcado y Cabo de Hacha, entre otras.
“La situación de la calle es grave y se ha deteriorado aún más desde junio del año pasado. El acceso se volvió prácticamente intransitable, al punto que a diario los vehículos quedaban atascados en la vía principal, sin posibilidad de paso ni siquiera para camiones”, denunció el presidente del patronato de la comunidad de El Escarbadero, Joel Cervellón.
Ante la falta de respuesta de las autoridades, los pobladores han tenido que tomar la iniciativa y ejecutar reparaciones por cuenta propia, utilizando recursos limitados y organización comunitaria.
“Durante ese período, la comunidad trabajó por cuenta propia, utilizando vehículos particulares y organizándose para trasladar material y realizar arreglos improvisados en los tramos más dañados, pero el problema persiste y tememos que en invierno sea peor”, agregó el representante del patronato.
Los habitantes aseguran que, pese a que la problemática es conocida por las autoridades municipales de Lepaterique desde el invierno anterior, no han recibido atención o soluciones concretas.
“Cada vez que planteamos la situación a las autoridades, lo que recibimos son excusas, pero no respuestas reales. Por eso hemos tenido que organizarnos otra vez, recolectar dinero y comprar balastre para intervenir los puntos más críticos”, expresó.
El esfuerzo comunitario ha implicado gastos directos de los vecinos, quienes adquieren el material necesario para mejorar la vía, apesar que esta responsabilidad corresponde al Estado.
“El material lo compramos nosotros mismos, por volquetadas que cuestan unos 500 lempiras cada una. Es un gasto fuerte para familias que dependen del campo, pero no tenemos otra opción”, lamentó Cervellón.
En la comunidad de Yerba Buena, los pobladores recalcan que su principal demanda es la reparación de la calle, ya que la agricultura es prácticamente su única fuente de ingreso.
“Nosotros no tenemos otros problemas grandes, lo que necesitamos es la calle. Aquí la gente vive del campo, trabaja todo el año sembrando y cosechando, pero sin acceso no podemos vender los mercadso de Tegucigalpa”, señalaron los agricultores.
Incluso, los habitantes han invertido sumas significativas en tramos específicos donde han destinado alrededor de 22 mil lempiras para rehabilitar entre 150 y 170 metros de vía.
La red vial afectada conecta al menos seis o siete comunidades productoras, cuya economía depende directamente de la comercialización de hortalizas hacia la capital hondureña.
“Solo en El Escarbadero hay unas 250 familias, pero si sumamos todas las comunidades, estamos hablando de unas 1,500 familias que dependen directamente de la producción agrícola”, detalló el presidente del patronato.
Los productores aseguran que una parte importante de las verduras que abastecen mercados como el Zonal Belén y supermercados de Tegucigalpa proviene de estas zonas rurales.
Ante este panorama, los pobladores solicitan la intervención urgente de las autoridades, incluyendo al titular de la Secretaría de Infraestructura y Transporte, Aníbal Ehrler.
“Lo que pedimos es el balastado de la calle. No estamos pidiendo pavimento, sabemos que eso es más costoso, pero con balastre se puede mejorar bastante el tránsito y facilitar el acceso”, enfatizaron.
“Nosotros estamos dispuestos a colaborar y darle mantenimiento. Si nos ayudan con la maquinaria y el material, podemos conservar la calle en buen estado por al menos cuatro o cinco años”, aseguraron los campesinos.
El tramo total afectado podría alcanzar hasta 40 kilómetros, incluyendo ramales, aunque los pobladores señalan que no todos requieren intervención inmediata, sino los puntos más deteriorados.
Actualmente, grupos de hasta 30 personas trabajan en jornadas comunitarias para intentar mejorar las condiciones de la vía, mientras esperan el apoyo municipal y del gobierno.
“Desde febrero nos dijeron que iban a enviar maquinaria para preparar el terreno, pero hasta ahora no han cumplido. Seguimos esperando esa ayuda”, manifestó Joel Cervellón.