Tegucigalpa

Escolares de Silisgualagua, Güinope, ya están equipados

Los 35 estudiantes de la escuela Paulino Valladares recibieron la visita de Don Lápiz y Don Borrador en la cuarta entrega de La Maratón de Saber en el denominado pueblo de las naranjas.

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10.04.2013

Divididos en grupos de trabajo y en plena elaboración de una tarjeta en forma de balón de fútbol que regalarían a sus padres en su día encontramos a los 35 estudiantes de la escuela Paulino Valladares, de la aldea Silisgualagua, del municipio de Güinope.

Su concentración fue interrumpida por la entrada de Don Lápiz y Don Borrador, los personajes de La Maratón del Saber, quienes ingresaron al salón de clases bailando y estrechando la mano de las maestras. Un poco desconcertados, los niños se unieron al sorpresivo festejo.

Luego el equipo de EL HERALDO les informó que la fiesta no era más que una nueva visita de la campaña educativa más grande del país, pero esta vez recargada de sorpresas como la entrega de zapatillas.

Para mantener el ambiente de alegría nos trasladamos al patio del centro educativo para desarrollar una serie de juegos.

Al son del baile de las palmeras los niños disfrutaron de una jornada de baile, sonrisas y emoción.

La impaciencia por recibir el material didáctico era evidente, así que los personajes de la campaña procedieron a ordenar las filas.

Emotiva entrega

Los primeros en recibir sus útiles fueron los gemelos Gabriela y Gabriel Cálix, quienes llamaron nuestra atención por la gran sonrisa que mantenían en sus rostros mientras comparaban las libretas recibidas.

Al acercarnos para consultarles sobre el motivo de su felicidad, con una voz tímida, Gabriel nos confesó que solo tenían un cuaderno cada uno para todas las clases. “Estoy muy contento porque ahora voy a ordenar mis tareas”, dijo emocionado.

Como ellos, muchos de los estudiantes tras recibir su kit escolar corrieron al aula para rotular sus cuadernos. Los que tenían mochilas los guardaron a toda prisa.

Suyapa Jesús López, de 9 años, abrazaba con todas sus fuerzas sus nuevos cuadernos y con una nítida sonrisa a son de carcajada nos dio las gracias.

Fue hasta el final de la entrega de útiles que llegó el momento más esperado por los niños.

Una fila de pupitres se sacó al pasillo para proceder a calzar a todos los escolares, en una jornada donde las muestras de agradecimiento se multiplicaron.

Rubén Cerritos, alumno del quinto grado, aseguró que hoy sí podrá jugar pelota con su único par de zapatos, pues ya tiene otro para ir a la escuela.

“Ya voy a dejar las chancletas que cargaba cuando quería jugar fútbol”, afirmó muy feliz.

Las maestras Sandra Salgado y Daisy Borjas se sumaron a las muestras de gratitud.

“Gracias por siempre acordarse de nosotros, no tienen idea de cómo le cambian la vida a nuestro niños”, indicó Borjas.