Tegucigalpa, Honduras.- El centro histórico de Tegucigalpa y Comayagüela comenzó un nuevo proceso de transformación urbana que incluye el ordenamiento del comercio informal, la recuperación de espacios públicos y la reactivación cultural en una de las zonas más emblemáticas de la capital.
Las intervenciones abarcan desde la Plaza Central Francisco Morazán hasta el Parque La Libertad, incluyendo la sexta avenida de Comayagüela, donde también se proyectan acciones de recuperación urbana y dinamización económica.
“Para 2026 ya iniciamos el ordenamiento de la Plaza Central, con un proceso que implica su deconstrucción física para permitir intervenciones más profundas, planificadas y respetuosas del valor histórico que posee este espacio emblemático de la capital”, explicó Ana Castro, directora de la Gerencia del Centro Histórico.
Las autoridades municipales han priorizado el Parque La Libertad, integrando espacios como el edificio de Bellas Artes, la parroquia de la Inmaculada Concepción y el Centro de Arte y Cultura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, con el objetivo de reactivar la vida cultural en la zona.
“Estamos trabajando en conjunto con actores culturales para intervenir físicamente estos espacios y luego llenarlos de actividades artísticas que atraigan a la población, generando un flujo constante de visitantes que impacte positivamente la economía local”, detalló Castro.
Otro de los proyectos importantes es la transformación de la antigua penitenciaría en un espacio cultural multifuncional, donde ya existen estructuras conocidas como la Nave Carías que serán aprovechadas para actividades artísticas y comunitarias.
Además, se avanza en la articulación institucional con el Instituto Hondureño de Antropología e Historia para agilizar los procesos de intervención en bienes patrimoniales, sin comprometer su conservación.
“Queremos facilitar los trámites para quienes desean invertir o restaurar propiedades en el centro histórico, evitando procesos burocráticos excesivos, pero manteniendo la protección de nuestro patrimonio”, subrayó Castro.
El plan también contempla la recuperación de espacios deteriorados o en abandono, como el Museo del Hombre, que resultó gravemente afectado por un incendio y actualmente permanece en ruinas.
“Estamos evaluando cómo rescatar el Museo del Hombre, que es un símbolo cultural importante, para devolverle su función educativa y turística dentro del circuito histórico de la ciudad”, indicó la entrevistada a EL HERALDO.
Actualmente, las autoridades desarrollan un diagnóstico integral del centro histórico, que incluye el levantamiento de información detallada sobre calles, parques y edificaciones para definir intervenciones más efectivas.
“Esta etapa es clave porque nos permite conocer el estado real del centro histórico y planificar acciones sostenibles que no dependan únicamente de una administración municipal”, manifestó Castro.
Uno de los componentes más sensibles del proyecto es la reubicación de vendedores ambulantes que operan dentro del perímetro histórico, buscando una solución que combine ordenamiento urbano y justicia social.
“Se han identificado 225 vendedores que serán reubicados en un mercado municipal adecuado, donde puedan trabajar en condiciones dignas, con acceso a servicios básicos y mayor estabilidad económica”, explicó la titular de la Gerencia del Centro Hostórico.
Entre las alternativas analizadas destaca el Mercado de la Isla, que cuenta con más de 900 puestos disponibles, aunque enfrenta el reto de atraer mayor afluencia de compradores.
“No se trata solo de trasladar a los vendedores, sino de garantizar que el lugar tenga movimiento; por eso analizamos también el tema del transporte y la movilidad para generar flujo de personas hacia estos espacios”, añadió Castro.
El componente de movilidad es fundamental, ya que la concentración de rutas de transporte en el centro histórico ha sido un factor determinante en el desorden y la saturación del área.
“El transporte público influye directamente en el comportamiento del comercio; por ello, estamos evaluando la creación de estaciones de paso cercanas a los mercados para incentivar la circulación de personas”, señaló la directora.
En Comayagüela
La intervención urbana también se extenderá hacia Comayagüela, donde se busca rescatar edificaciones patrimoniales en abandono, especialmente en la sexta avenida.
“En Comayagüela existe una riqueza cultural olvidada; queremos devolverle su valor mediante la recuperación de edificios históricos y la mejora de su entorno inmediato”, expresó Castro.
Entre los inmuebles identificados se encuentra el Teatro Nicolás Avellaneda, actualmente sin actividad, así como viviendas históricas en deterioro en la primera avenida.
“El objetivo no es desplazar actividades, sino ordenarlas, mejorar la imagen urbana y crear condiciones que permitan el desarrollo económico y turístico de estas zonas”, puntualizó la funcionaria.
Las autoridades destacaron que este proceso será gradual, pero necesario para transformar el centro histórico en un espacio funcional, atractivo y sostenible para ciudadanos y visitantes.
“Queremos que tanto Tegucigalpa como Comayagüela recuperen su identidad, que sus habitantes se sientan orgullosos y que el centro histórico vuelva a ser un motor económico y cultural para toda la ciudad”, concluyó Castro.