"Tenemos miedo a que los próximos muertos seamos nosotros": vecinos de Rigores, Trujillo
"Ya llevamos decenas de compañeros muertos en los últimos 30 años", con ese angustiante relato un campesino, que perdió a varios familiares en la masacre de 20 personas en la aldea de Rigores, deja ver cómo es la vida en el sector del Aguán
- Actualizado: 25 de mayo de 2026 a las 17:15
Los sentimientos que reinan entre los pobladores de la aldea Rigores en el Aguán, Trujillo, son de indignación y miedo, también hay un clamor generalizado para que la justicia alcance a los responsables del asesinato a tiros de los 20 personas, entre ellos mujeres y menores de edad. Hoy la comunidad tiene miedo de " ser los próximos muertos".
Las pocas personas que aceptaron hablar con EFE lo hicieron escuetamente y pidiendo el anonimato. Se quejaron de la "tibia" actuación de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas ante una matanza que, entre otras desgracias, ha dejado a niños pequeños sin padres y viudas embarazadas.
La Plataforma Agraria del Bajo Aguán y la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán expresaron su "indignación por la masacre" en la finca Paso Aguán, en el sector de Rigores, "crimen de lesa humanidad" que exigieron sea investigado por un "grupo especializado con personal externo a la zona" para dar no solo con los "autores materiales" sino también con "las estructuras detrás".
Ambas organizaciones campesinas también exigieron la "urgente intervención de fuerzas de seguridad pública capacitadas para proteger a la población, todo bajo una veeduría internacional".
El departamento de Colón, es una región marcada por un histórico y sangriento conflicto de tierras, una realidad que solo ha empeorado con los años.
Algunos habitantes de Rigores y del municipio de Tocoa, Colón, que trabajan en la recolección de fruta de palma africana dijeron a EFE que no quieren ver a la Policía Nacional, ya que algunos de sus miembros serían "cómplices de sicarios" contratados por empresarios para infundir "miedo a los campesinos que reclamamos tierras".
Otros sostienen que en la masacre habrían participado miembros de la Policía Nacional —algo que niegan las autoridades—, posiblemente debido a versiones que indican que los autores del hecho vestían uniformes de esa institución.
"No le creemos al señor presidente porque nadie ha venido a investigar", subrayó uno de los labriegos, en relación a la declaración del mandatario hondureño tras la masacre de que "no se va a quedar impune".
El mandatario dijo que las autoridades van "a encontrar" a los responsables de la matanza y "lograr sus condenas", y que su Administración va "a enfrentar este flagelo sin temor y con fuerza".
EFE pudo constatar que un pequeño grupo de policías, incluido un alto oficial procedente de Tegucigalpa, llegaron más de doce horas después del crimen a Rigores, de donde eran la mayoría de las víctimas, sin saber hasta entonces dónde estaban velando los cuerpos.
La Plataforma Agraria del Bajo Aguán y la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán recordaron que desde su creación han venido denunciando las acciones violentas de grupos armados que forman parte de estructuras del crimen organizado en esa zona.
La situación mantiene a los campesinos callados al temer "que los próximos muertos seamos nosotros. Ya llevamos decenas de compañeros muertos en los últimos 30 años".