Tegucigalpa, Honduras.- La esperanza se mantiene firme en el corazón de don José Rubén Corea y, tras recibir las primeras ayudas económicas, agradeció a la población hondureña por su solidaridad y reiteró que continuará luchando hasta alcanzar la meta de 75 mil lempiras para la cirugía de su hijo.
El padre de familia expresó que cada aporte recibido representa un paso más hacia el sueño de ver a su hijo caminar y hablar, luego de siete años de enfrentar una dura batalla marcada por dificultades económicas y de salud.
“Yo le paso a dar gracias a la población por su solidaridad para mi hijo. Me encuentro contento, yo soy el papá de ese niño que no habla, no camina”, manifestó don José Rubén.
Su voz entrecortada por la gratitud refleja la lucha constante que ha sostenido durante años, aferrado a la fe y al deseo de mejorar la calidad de vida de su hijo.
Hasta el momento, la familia ha logrado reunir 5,800 lempiras, una cifra que, aunque aún distante de la meta, representa un avance significativo gracias al apoyo ciudadano.
“Las aportaciones que me han llegado ahorita son de 5,800 lempiras, pero siempre seguiré luchando hasta el fin”, expresó.
También hizo un llamado a la solidaridad de quienes aún no han podido colaborar, confiando en que la difusión del caso permita alcanzar el monto necesario.
El padre sostiene su esperanza en la fe, convencido de que su esfuerzo y la ayuda de otros obrarán posible el milagro que tanto anhela para su hijo. “Manos que dan nunca quedan vacías, padre. El Padre Celestial nunca se queda con nada y siempre rebosa esa copa de quienes sirven”, afirmó.
Por su parte, Edis Xiomara Flores, madre del joven Edwin Corea, también expresó su agradecimiento a quienes han contribuido a la causa.
“Le doy muchas gracias de antemano por la ayuda que ustedes nos están brindando al niño. Nosotros les agradecemos mucho”, manifestó.
La madre resaltó que cada aporte, sin importar la cantidad, es recibido con profundo agradecimiento y esperanza.
“Más que todo les rindo las gracias a las personas que sí, en verdad, los están ayudando. Sea Dios guardándoles y cuidándoles”, añadió.
La historia de Edwin Corea comenzó hace siete años, cuando una fiebre de 44 grados cambió su vida para siempre, dejándolo sin poder hablar ni caminar.
Ahora Edwin Corea tiene 17 años y enfrenta las secuelas de aquella enfermedad, mientras su familia lucha por brindarle una oportunidad de recuperación mediante una cirugía.
El procedimiento, que tiene un costo aproximado de 75 mil lempiras, representa la posibilidad de mejorar su movilidad, ya que su cadera ya fue intervenida previamente.
Durante estos años, don Corea ha invertido cerca de 80 mil lempiras en tratamientos médicos, apoyado por ayudas solidarias y su trabajo informal vendiendo utensilios plásticos en las calles.
A pesar de las adversidades, la familia mantiene viva la esperanza y confía en que, con el apoyo de la población hondureña, podrán alcanzar la meta y cambiar la vida de Edwin.