Tegucigalpa, Honduras.- Cada domingo por la mañana, cuando el bullicio del bulevar Suyapa comienza a mezclarse con la rutina hospitalaria, una barbería al aire libre cercana al Hospital Escuela se transforma en un espacio de alivio y esperanza. No hay filas por moda ni conversaciones triviales: hay paciencia, gratitud y sonrisas discretas.
Desde hace más de un año, don José Trejo, capitalino y propietario de la barbería que lleva su nombre en la colonia El Pedregal, hace un espacio en su agenda para atender —en un lugar improvisado en la mediana— de 8:00 a. m. a 12:00 del mediodía, ofreciendo cortes de cabello gratuitos a personas de escasos recursos, pacientes y familiares que pasan días enteros acompañando a sus seres queridos en uno de los centros asistenciales más concurridos del país.
La iniciativa nació de una experiencia profundamente personal. Durante una hospitalización, don José experimentó la incomodidad y la vulnerabilidad de estar lejos de casa, con el deseo sencillo —pero difícil de cumplir— de hacerse un corte de cabello. Aquella vivencia quedó grabada en su memoria y, con el tiempo, se transformó en una acción solidaria.
Hoy, cada tijeretazo es un gesto de empatía. Para muchos, el corte gratuito representa más que una mejora estética: es un momento de dignidad, un respiro en medio de la angustia y una conversación que reconforta.
Pacientes en recuperación, familiares agotados por las largas esperas y personas sin recursos encuentran en la barbería al aire libre de don José un trato humano que no siempre abunda en los pasillos hospitalarios.
Sin buscar reconocimientos, don José convierte su oficio en servicio comunitario, demostrando que la solidaridad también se ejerce con las manos, la escucha y la constancia.
Durante un año ha atendido cada domingo en las inmediaciones del Hospital Escuela; sin embargo, a partir de este mes planea alternar entre el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de La Granja y el Hospital Escuela, un domingo en cada lugar de forma alterna.
Su barbería dominical al aire libre no solo corta cabello: restaura ánimos y devuelve sonrisas.