San Pedro Sula, Cortés.- La angustia de una familia terminó en tragedia luego de que Elmer Neptalí Sánchez, de 25 años, quien había sido reportado como desaparecido el pasado lunes 24 de agosto, fuera encontrado sin vida en la morgue de San Pedro Sula.
El joven, originario de la aldea Plan Grande, en el municipio de Concepción, Copán, había sido visto por última vez en el parque de Ocotepeque, situación que generó preocupación entre sus familiares, quienes posteriormente recibieron una llamada en la que les informaron sobre su presunto secuestro.
Según relató Miriam Yolanda Sánchez, madre de la víctima, los supuestos secuestradores exigían 50 mil lempiras a cambio de liberar al joven, pero la familia manifestó que no contaba con esa cantidad de dinero.
Ante la respuesta de los familiares, los desconocidos les habrían exigido conseguir el dinero “de cualquier manera”, mientras la familia permanecía con la esperanza de recuperar con vida a Neptalí.
Sin embargo, ocho días después, la madre recibió una llamada procedente de la morgue de San Pedro Sula, donde le comunicaron que el cuerpo de su hijo se encontraba en las instalaciones de Medicina Forense.
Tras realizar el procedimiento correspondiente (examen de sangre e identificación del cuerpo), la mujer confirmó que se trataba de su hijo y explicó que logró reconocerlo por la ropa que llevaba, además de la mochila y una cadena de plata que portaba al momento de salir de su vivienda.
La madre hizo un llamado para que le entreguen el cuerpo de su hijo y poder darle sepultura, luego de que se le informara que la entrega del cuerpo podría tardar hasta cuatro meses, situación que incrementó la desesperación de sus seres queridos.
Emergencia nacional
Según datos del Sistema Estadístico Policial en Línea (SEPOL), Honduras registra 1,461 homicidios entre el 1 de enero y el 3 de agosto de 2026, un promedio de 6 a 7 muertes violentas diarias.
Francisco Morazán y Cortés concentran la mayor cantidad de casos, con 223 y 215 homicidios, respectivamente. El 75 % de los homicidios fueron cometidos con arma de fuego y más de la mitad de las víctimas tenían entre 22 y 39 años.