Tegucigalpa, Honduras.- ¡Fuiste el mejor papá del mundo! expresó Nathaly Herrera, mientras contemplaba junto a sus hermanos y su madre, el féretro en el que estaba su padre, Josué Leonidas Herrera Baquedano; una de las ocho víctimas del accidente ocurrido el lunes recién pasado en la colonia Villa Nueva.
Cubierto con una bandera de su amado equipo de fútbol, el Olimpia, una camiseta del mismo club, su taco derecho con el que jugaba fútbol y una camisa de la selección de Honduras, sus familiares adornaron el ataúd en el que le darían cristiana sepultura a Josué Leonidas.
Después de un largo velatorio de más de 36 horas, debido a la espera que realizaron para que pudiera retornar al país, la esposa del extinto Josué, sus restos mortales fueron sacados de su casa a eso de las 8:30 de la mañana.
En el carro de su propiedad, un Toyota, tipo pick-up, color negro, que quedó estacionado al otro lado de la carretera, justo enfrente de donde ocurrió el fatídico accidente; en ese mismo vehículo, conducido por su hijo menor Cristopher Herrera, fue transportado hasta el campo santo donde sería enterrado.
Acompañamiento
El acto ceremonial del sepelio fue acompañado por familiares que viajaron desde el departamento de El Paraíso y de otras partes del centro del país, así como sus vecinos del sector 7A, de la colonia Villa Nueva, dónde Josué residía. Compañeros del menor Cristopher, del Instituto Técnico Honduras (ITH), también acuerparon a su amigo en el terraje de su padre.
La joven Nathaly, estudiante de periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), recordó que su progenitor siempre la invitó a ver un partido de su amado Olimpia, al estadio nacional, pero que nunca se dio esa oportunidad, situación que lamentó por no haber cumplido ese deseo de su papá.
Su hija mayor, además rememoró lo importante que fue su padre en todo su crecimiento, lo responsable que era con los deberes en casa y del cariño que siempre les profesó.
Dos horas después de haber salido de la residencia de la familia, en medio de las muestras de dolor y el llanto de sus deudos, se llevó a cabo el entierro en el cementerio San Miguel Arcángel, en la capital.
Josué Herrera era el propietario de un taller de motocicletas y venta de repuestos, así como una chatarrera y llantera; locales que destruyó la volqueta en su violento impacto la tarde del lunes.