Tegucigalpa, Honduras.- La cuarta y quinta estrofas del Himno Nacional de Honduras resumen en dos versos el escenario en que se forjaron las ideas de independencia de las provincias de la monarquía española en Centroamérica ante el dominio de tres siglos.
Estas estrofas hablan sobre la Revolución Francesa, iniciada en 1789, que cuestionó el absolutismo monárquico y difundió nuevos ideales políticos vinculados con la libertad, la soberanía y la ciudadanía.
Estas ideas comenzaron a cobrar sentido ante unas Reformas Borbónicas implementadas durante varias etapas del siglo XVIII, que comenzaron a generar tensión en los territorios de América colonizados por los españoles.
El malestar entre los criollos, ante el desplazamiento que vivieron en favor de los peninsulares, hizo germinar una semilla que había sido sembrada desde el siglo XVIII y comenzó a dar frutos a inicios del siglo XIX, abonada por la invasión napoleónica de España en 1808, que provocó una crisis de legitimidad de la monarquía española.
Tras las abdicaciones de Bayona, Napoleón colocó a su hermano José Bonaparte en el trono español, mientras Fernando VII permanecía cautivo en Francia.
El historiador Guillermo Varela señala que “la invasión napoleónica generó una reacción tremenda de disputa sobre a quién obedecían los colonos americanos”.
Varela agrega que España, debilitada por el avance de las tropas francesas, recurre al auxilio de las colonias americanas, “las élites criollas aceptan apoyar a cambio de concesiones, de mayor participación”, “se convoca a un congreso constituyente, que le daría a España en ese momento, por primera vez, un gobierno parlamentario”, esto limitaría el poder del rey, ausente en ese momento. Este documento, que estableció una nueva forma de gobierno, se conoce como la Constitución de Cádiz de 1812.
Con esto “indirectamente América y España estaban imitando ciertos principios del gobierno inicial revolucionario francés que planteaba ya no una monarquía absoluta, sino una monarquía constitucional y parlamentaria”.
No obstante, tras el fin de la ocupación francesa y el regreso de Fernando VII a España, el monarca derogó la Constitución de Cádiz el 4 de mayo de 1814 y restauró el absolutismo monárquico.
“Hay que decir que esa derogación fue lo que implicó el aceleramiento de los movimientos independentistas, porque los criollos se sintieron traicionados por la Corona española y ya había una crisis. Además ellos aspiraban a no ser ya más controlados, la riqueza la generaban ellos, España estaba debilitada y era el momento propicio en que se sentían ellos con la capacidad de generar liderazgos antimonárquicos y esa es la chispa que enciende las luchas independentistas en América”, puntualiza el historiador.
Finalmente, el 15 de septiembre de 1821, Centroamérica se declaró independiente del dominio español.