Patricia Ynestroza presenta "Lo que aprendí al dejarte ir", una cartografía del duelo y la fe

La periodista vaticanista presentó "Lo que aprendí al dejarte ir. Cartas desde el duelo para una vida serena", una obra gestada desde el dolor propio que convoca a quienes han perdido a alguien y buscan, en medio de la oscuridad, un resquicio de luz

  • Actualizado: 06 de marzo de 2026 a las 08:49
Patricia Ynestroza presenta Lo que aprendí al dejarte ir, una cartografía del duelo y la fe

Tegucigalpa, Honduras.- Hay libros que se leen y hay libros que se viven. Los primeros informan; los segundos acompañan. "Lo que aprendí al dejarte ir. Cartas desde el duelo para una vida serena", de la periodista hondureña Patricia Ynestroza, pertenece sin vacilación a esa segunda categoría, la de las obras que nacen de las entrañas y que, por eso mismo, llegan hondo en quien las recibe.

El libro fue presentado el pasado miércoles ante una audiencia que lo acogió con la seriedad respetuosa que merecen las palabras escritas desde el dolor auténtico.

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, el Vicario general de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, padre Patricio Larrosa, representantes de World Vision y de la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC) estuvieron presentes en el evento.

Desde Panamá, el arzobispo monseñor José Domingo Ulloa Mendieta se sumó mediante un mensaje en video, subrayando que publicar un libro sobre el sufrimiento requiere "valentía, sensibilidad y honestidad interior".

El evento congregó a figuras de peso en el ámbito eclesiástico, académico y social del país.

La génesis de la obra se remonta a 2021, cuando un accidente dejó a Ynestroza postrada durante varios meses. Fue en ese tiempo de convalecencia, en la quietud obligada del cuerpo y en la agitación inevitable de sus pensamientos, donde surgieron los escritos, las oraciones y las reflexiones que con el tiempo se convertirían en esta publicación, concluida el año pasado.

El proceso no fue únicamente literario, también fue espiritual. En sus propias palabras, tocar fondo fue lo que le permitió profundizar en algo que ya existía pero que adquirió una dimensión diferente.

"Tocando fondo y encontrando ese lugar oscuro del dolor, pude buscar aún más fuertemente a Jesús y a su madre y me llenaron de paz", expresó Ynestroza a EL HERALDO.

"Lo que aprendí al dejarte ir. Cartas desde el duelo para una vida serena" no es un manual de autoayuda ni un tratado de teología del sufrimiento; es, según la misma autora, un acompañamiento, algo más honesto y más difícil de conseguir en papel.

Durante el evento, la autora se refirió especialmente al sexto capítulo de la obra, dedicado a aprender a seguir adelante sin olvidar el dolor ni negar la pérdida, y a transformar esa experiencia en memoria agradecida.

Para ilustrar la dimensión de lo que atraviesan quienes han perdido a alguien, Ynestroza compartió durante la presentación la historia de una amiga que perdió a su madre, que era también su mejor amiga.

En medio del duelo, esa mujer se descubría diciéndose a sí misma una frase con la que seguramente muchos se identifican: "Mami, me enseñaste todo en esta vida, pero se te olvidó enseñarme cómo vivir sin ti".

Quien escribe estas líneas sabe lo que es quedarse mirando un objeto cotidiano de alguien que ya no está y no encontrar palabras para lo que se siente. El duelo es uno de los territorios más solitarios que existe, y también uno de los más habitados, porque tarde o temprano todos transitamos por él.

Que alguien haya tenido la valentía de cartografiar ese territorio desde adentro, con nombre y apellido, es un acto que merece ser reconocido como lo que es, un gesto de generosidad poco común.

En más de 14 páginas, la obra hace referencia explícita a la oración como fuente de consuelo, no como ejercicio piadoso, sino como diálogo real con lo que la autora considera su sostén fundamental.

Ynestroza lleva años trabajando como corresponsal vaticana para Vatican News y Radio Vaticano, oficio que, según ella misma reconoce, le ha dado siempre "el sentido de ser una comunicadora en misión, una comunicadora que tiene la misión de evangelizar, de acercar y de dar el mensaje que el Papa quiere", afirmó.

Esa identidad de periodista al servicio de algo más grande que la noticia cotidiana es lo que, a su juicio, le permitió dar el paso de exponer su propia vulnerabilidad en el libro. Ser una comunicadora en misión implica, necesariamente, hablar también desde las propias heridas.

La fe que Ynestroza propone es la de quien ha estado en el fondo y ha encontrado allí una presencia, más allá de las respuestas.

El padre Patricio Larrosa, en su intervención, señaló que el libro aborda los grandes interrogantes del ser humano —de dónde venimos, quiénes somos, cuál es nuestro propósito— con la particularidad de hacerlo desde la experiencia vivida y no desde la especulación abstracta.

El doctor Manuel Sierra, epidemiólogo de World Vision y autor del prólogo, llevó al encuentro una perspectiva que trasciende lo confesional.

Citó a la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross al afirmar que las personas más bellas son aquellas que han conocido la derrota, el sufrimiento, la lucha y la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades.

Y remató con una imagen que resultó de las más vívidas de la tarde: la del grano de arena que, al introducirse en el interior de una ostra, genera la irritación que da origen a una perla.

El libro cuenta también con un epílogo del arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José Vicente Nácher Tatay, y con testimonios personales que enriquecen la reflexión colectiva.

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Trayectoria consolidada

Esta no es la primera incursión editorial de Ynestroza. Durante la pandemia publicó "Seamos solidarios. Bitácora del Covid-19. Crónica de una pandemia anunciada", del que se prepara una segunda edición en español e inglés, según el comunicado de prensa.

Con este nuevo libro, la autora consolida una propuesta literaria que no teme a los temas difíciles y que confía en que la escritura tiene algo que hacer en los momentos en que todo aliento para insuficiente.

"Lo que aprendí al dejarte ir" es, en su fondo, una afirmación de que el amor no desaparece cuando alguien muere, que el duelo no concluye, se transforma, y que incluso después de la pérdida más honda es posible mirar hacia adelante. No con ingenuidad ni con la artificiosidad de quien finge que el dolor no duele, al contrario, con la serenidad frágil y real de quien lo ha atravesado y ha salido, si no ileso, sí vivo.

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Cinthya Bardales
Cinthya Bardales
Cinthya Bardales

Licenciada en Periodismo por la UNAH. Creadora de contenido impreso y digital, orientada a lifestyle, acontecer social y cultural.

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