Ni el mundo ni la Iglesia se esperaban un Papa como Francisco. El primer Papa latinoamericano llegado del fin del mundo, como el mismo se presentó, ha conmovido al planeta y ha despertado el fervor religioso de millones de católicos con un estilo particular basado en la fe, el amor y la misericordia.
La reacción mundial fue inmediata. En cinco minutos y un “buenas noches”, más la petición a los fieles de que oraran por él fueron suficientes.
“Con Francisco el Vaticano está más cerca. Despierta un interés masivo en Latinoamérica. Todo sudamericano lo siente suyo”, dijo a la AFP Mario Miceli, vicario de la Juventud del Arzobispado de Buenos Aires, que Bergolio encabezaba.
Y es que solo en su natal Argentina, donde el 70% de los ciudadanos son católicos de los 40 millones de habitantes, “nueve de cada diez argentinos tienen una imagen positiva de Francisco”, asegura Marita Carvallo, titular de la consultora Voices.
“Con el entusiasmo que generó la llegada de Jorge Bergoglio al Vaticano “se ha revertido la tendencia de los últimos seis años que mostraban una caída de los valores religiosos y un cuestionamiento a la Iglesia”, manifestó.
Apenas un 1% de los argentinos tiene una mala imagen del papa, de acuerdo a una encuesta de la consultora Catterberg, según la cual el 69% piensa que está generando “grandes cambios” en la Iglesia Católica.
El llamado “efecto Francisco” se ha sentido de tal manera en ese país, que los jóvenes multiplicaron su participación en procesiones y otras experiencias religiosas, como los campamentos solidarios.
“El accionar de Francisco cayó tan bien en la población que generó niveles de simpatía increíbles. Se trata de católicos o no católicos, el consenso es prácticamente absoluto entre los argentinos”, dijo Alejandro Catterberg, director del diario La Nación.
UN ESTILO COHERENTE
El “Papa de la gente”, así llaman a Bergoglio, el primer Papa jesuita y latinoamericano de la historia, que ha transformado el modo de percibir al pontificado presentándose como el “párroco del mundo” y rechazando con gestos y hechos que lo traten como a un monarca absoluto, inaccesible, según coinciden vaticanistas y expertos en asuntos de la Iglesia.
Pero él, coherente con su estilo particular y en un nuevo gesto de sobriedad, celebró su primer año en el trono de Pedro lejos de la muchedumbre.
Eso sí, le molesta que lo pinten como si fuera una especie de Superman, una especie de estrella, “me resulta ofensivo”, dijo. Él mismo reconoció en una entrevista que es un hombre que ríe, llora, duerme tranquilo y tiene amigos como todos. Es una persona normal, que simplemente renunció a todo tipo de lujos, usa un lenguaje directo y claro y se deja tocar y abrazar por fieles durante las audiencias públicas.
“No necesita seguridad, puede tocar al pueblo y dejarse tocar”, dijo el teólogo brasileño de la teología de la liberación, Leonardo Boff.
LAS REACCIONES
Mostrando el rostro humilde y sencillo de la Iglesia, el Papa ha cosechado una sorprendente popularidad, que ha alcanzado cifras récord en Argentina e Italia.
Tanto que el día de su primer aniversario en la silla petrina, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, mandó a colocar carteles con el rostro de Jorge Mario Bergoglio acompañado del mensaje “Un año compartiendo esperanzas”, que despertó una lluvia de críticas.
Para el director de la página católica Religión Digital, en un año logró revitalizar una Iglesia triste y apagada.
“Francisco, como pastor, ha despertado esperanzas, está dando testimonios personales y adoptando medidas que alientan a una Iglesia que vuelve a caminar con los pobres”, manifestó Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz argentino (1980) y presidente del organismo humanitario Servicio de Paz y Justicia (Serpaj).
“Es fabuloso. Es la mejor persona que podría estar en ese lugar. El mundo está en un momento de cambio y necesita mucho cambio. No se podía seguir con más de lo mismo en la Iglesia. Sé que va a haber problemas que los poderes no mueven fácilmente”, dijo a la AFP la contadora Nancy Leiva, 49 años.
Y es que no hay duda que es un pastor dispuesto a llevar el mensaje del Evangelio a las periferias, su página de la red social Twitter @Pontifex, es una muestra de ello.
Este espacio, en nueve idiomas y que tiene más de 12 millones de seguidores, se ha convertido en un canal de comunicación con los jóvenes, que han sido inyectados por su alegría y pasión por Jesucristo.
La prueba es que cientos de mensajes y tuits de todo el mundo, tanto de autoridades como de gente común, fueron enviados el jueves para rendir homenaje a Francisco en su primer aniversario.
“Francisco está mostrando la dimensión humana del evangelio”, opina monseñor Ricardo Blázquez Pérez, presidente de la conferencia episcopal española.
Su opción por los pobres, también es visible no solo en la creación de dos cardenales de los países menos favorecidos de América: Nicaragua y
Haití, también es tangible en el llamado a los presbíteros y laicos a atender a los necesitados, a sacar la Iglesia de las cuatro paredes y llevarla a las periferias, siguiendo la enseñanza de Jesús de “Id por el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”.
El máximo jerarca de la Iglesia Católica, que volvió de su retiro la mañana del viernes, pidió en un mensaje dirigido a los pobres, en una radio comunitaria de la periferia de Buenos Aires, que oraran por él. “Es que lo necesito, necesito que el pueblo de Dios me sostenga”, subrayó.
SUS DETRACTORES
Pero no todo el mundo reconoce los cambios del papa Francisco. El vaticanista Sergio Magister afirmó en una entrevista a la AFP que su popularidad surge gracias a que predica un evangelio muy fácil, aceptable, misericordioso. Su popularidad repunta cuando desafía en forma enérgica el pensamiento dominante”. Además, fue capaz de dudar del hecho que el pontífice pueda aceptar algún consejo del Papa emérito Benedicto XVI.
“El lazo entre los dos papas es débil y no creo que Francisco consulte a Benedicto XVI con frecuencia, ni que ponga en práctica sus recomendaciones”, dijo.
Se trata de las primeras críticas a un estilo de papado que algunos consideran oscila entre lo folclórico y lo moderno, que para algunos observadores latinoamericanos es “peronista”, por aquello de proclamarse como el “abanderado de los humildes”, y presentarse a la vez como conservador y progresista.
En esa corriente está Jon O’Brien, presidente de la asociación Catholics for Choice que defiende el derecho al aborto y a la contracepción manifiesta que los “cambios sustanciosos y reformas concretas son necesarios aún para construir un puente entre el pueblo católico y la jerarquía de la Iglesia”.
Y César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina afirma que “en el primer año del papa Francisco el Vaticano no ha realizado ningún cambio hacia nuestra comunidad gay, lésbica, transexual, travesti, bisexual e intersexual”.