Talanga, Honduras.- La apertura de tres tiendas de origen chino en Talanga quedó en suspenso luego de que el alcalde Rudy Manuel Banegas Lizardo anunciara este domingo 18 de octubre que no concederá las licencias necesarias para su funcionamiento.
La decisión fue comunicada durante un cabildo abierto, donde el edil explicó que, aunque los inversionistas ya cuentan con permisos para construir sus instalaciones, todavía no tienen autorización para comenzar a vender sus productos.
Según Banegas, la normativa municipal vigente no contempla este tipo de comercios, por lo que la alcaldía mantiene detenidos los permisos necesarios para que las tiendas puedan abrir sus puertas al público.
Además, el funcionario manifestó su preocupación por las posibles consecuencias que la llegada de estos establecimientos podría tener para los comerciantes hondureños que durante años han desarrollado sus actividades económicas en Talanga.
Temor
De acuerdo con las cifras expuestas por el alcalde, más de 100 comerciantes locales aportan anualmente entre 3.5 y 4 millones de lempiras en concepto de tasas municipales, además de generar entre 500 y 600 empleos directos.
En contraste, Banegas estimó que las tres tiendas de origen asiático podrían generar alrededor de 30 puestos de trabajo, una diferencia que considera relevante al momento de evaluar el impacto de estos negocios en la economía del municipio.
Debate sobre los negocios chinos en Honduras
La decisión de la alcaldía de Talanga se produce en medio de la discusión nacional sobre la operación de tiendas chinas y el cumplimiento de sus obligaciones legales, tributarias y comerciales.
Hace casi cinco meses el tema llegó al Congreso Nacional, donde el 26 de mayo se aprobó una moción presentada por el diputado Mario Pérez para revisar las operaciones de estos establecimientos en el país.
La propuesta recibió el respaldo de 81 de los 117 diputados presentes en la sesión y contempla examinar aspectos como el registro legal de los negocios, el pago de impuestos, la procedencia de los productos importados y la documentación migratoria de los trabajadores.
Sin embargo, la iniciativa legislativa no establece una prohibición general para que los comercios chinos operen en Honduras, sino que plantea revisar el cumplimiento de las disposiciones legales correspondientes.
Por ahora, el caso de Talanga refleja una de las discusiones que enfrenta el país: cómo aplicar las normas comerciales y valorar las nuevas inversiones sin dejar de lado el aporte de los negocios locales.