Uno de los desafíos más grandes que podemos tener como hondureños es observar los niveles de desarrollo de otros países y luego ver lo que tenemos en Honduras, y no, no hablo de comparar, hablo de apreciar cómo algunos países tienen una infraestructura pública de calidad, acceso a la educación, acceso a la salud, generación continua de fuentes de empleo, a tal punto que gran parte de la población de algunos países (como el nuestro), van hacía ellos para buscar mejorar sus condiciones de vida.
En varios Estados, por ejemplo, el transporte público cuenta con sistemas modernos como el metro, lo cual permite a las personas movilizarse de manera segura y rápida. En cambio, en nuestro país, gran parte de la infraestructura vial lleva años en deterioro. El único intento por mejorar el transporte público en Tegucigalpa terminó convirtiéndose en una estructura de concreto inservible, que en varios tramos ha sido demolida por obstaculizar otras obras. Hoy, ese proyecto es un monumento a la corrupción y la ineficiencia. Aunque los pasos a desnivel aportan cierto alivio, siguen siendo insuficientes.
En otros países, los padres pueden elegir en qué escuela pública inscribir a sus hijos. Aquí, la mayoría opta por la más cercana, aun si esta carece de condiciones adecuadas. En el sistema de salud, quienes lo conocemos sabemos que los hospitales públicos operan gracias a la vocación del personal, porque la infraestructura, los equipos y los insumos no cumplen con los estándares necesarios para una atención eficiente.
Todo esto nos hace preguntarnos: ¿Dónde debemos comenzar para tener un país seguro, con educación, salud, acceso a fuentes de empleo?
Creo que debemos comenzar eliminando la corrupción pública y privada que existe y ha existido en Honduras. Es necesario que los gobiernos prioricen y concentren sus esfuerzos y recursos en áreas críticas de vital interés para los hondureños, y para que eso funcione es apremiante eliminar el mal uso de los recursos públicos, recortar el gasto público, eliminar lujos y excesos y enfocarse en los temas críticos del país.
El subdesarrollo no es una etapa previa para llegar al desarrollo como tal; el subdesarrollo es una consecuencia del cúmulo de las malas decisiones que han tomado los gobiernos de manera histórica, pero también de las malas decisiones que hemos tomado como pueblo, premiando a cualquiera, dándole el lujo que nos represente. Entendiendo esto, podemos comenzar.