Seguro que muchos conocemos a alguien que tiene algún auto clásico abandonado, empolvándose en su garaje.
Hasta hace poco se desconocía el último hallazgo que ha tenido lugar en Francia, en el que han salido a la luz más de 100 coches clásicos abandonados.
Entre cobertizos y edificios es posible encontrar joyas de épocas muy distintas y muchas de ellas con un gran valor.
La colección perteneció a Roger Baillon, un empresario del transporte que en los años 50 comenzó a coleccionar coches clásicos con la intención de restaurarlos y hacer un museo.
Años más tarde, ya en la década de los 70, surgieron importantes problemas económicos para el empresario, que se vio forzado a vender más de 50 coches y dejar el resto descansando a su suerte hasta estos días.
Muchos de los coches están en estado lamentable, pero 60 de ellos se pueden salvar y serán subastados.
Al cabo de casi cinco décadas de permanecer en una desvencijada finca del oeste de Francia, esta colección extremadamente rara de autos clásicos comenzó la subasta el pasado viernes 6 del mes en curso.
La casa de subastas Artcurial previó que 60 autos —entre ellos Ferraris, Bugattis, Maseratis de las décadas de 1910 a 1950—, sumarían una bolsa entre los 20 y los 22 millones de dólares.
La colección también incluye un Ferrari California Spider –uno de los únicos 37 que se fabricaron-, el cual es el más cotizado de la lista de los 100 vehículos más costosos vendidos en toda la historia.
El Spider fue propiedad del actor francés Alain Delon y los historiadores lo consideraban extraviado. Delon se quejó esta semana de que su nombre fuera sobreexplotado a fin de “presionar al alza” el precio del auto.
El ingeniero e inventor Roger Baillon, quien amasó una fortuna en el floreciente negocio del transporte luego de la Segunda Guerra Mundial, coleccionó los autos en la década de 1950 pero se vio obligado a vender muchas de sus adquisiciones debido a problemas fiscales.
En 1953 compró una finca en el oeste de Francia, con la idea de transformarla en un museo del automóvil e incluso adquirió un pequeño tren para paseos, reseñó la prensa francesa en diciembre pasado, cuando fue anunciado el hallazgo de los vehículos.
El director de Artcurial, Matthieu Lamoure, y el especialista Pierre Novikoff, los encontraron en una granja localizada en un sitio que mantienen en secreto, luego de una alerta cuando se encontraban recorriendo el país en busca de antigüedades raras.
“Nos emocionamos. Probablemente tanto como Lord Carrington y Howard Carter por ser los primeros en siglos en entrar a la tumba de Tutankamon”, declaró entonces Lamoure a la prensa francesa.
“En verdad se trata de un tesoro valioso. No hay duda de que es un descubrimiento único en una vida”, consideraron al anunciar que este 6 de febrero serían subastadas las piezas.
Después de décadas de olvido, los automóviles registran el daño de las condiciones ambientales y demandarán un gran trabajo de restauración para que recuperen sus glorias pasadas, pero serán vendidos tal como se encuentran.
Precios
Algo más económico resultará el Maserati A6G Gran Sport Frua de 1956, con un valor estimado entre 800.000 y 1.200.000 euros a los que habría que sumar la restauración.
El resto de coches se encuentran en peores estados de conservación, aunque muchos son joyas que bien merecerán grandes sumas de dinero para recuperar el esplendor de sus días.
Talbot Lago, Panhard-Levassor, Hispano-Suiza, Ferrari, Facel Vega, Delahaye, Delage, Bugatti o Auto Union son algunas de las marcas que tienen representación en esta colección.
Se espera que el resto de estos coches alcancen un valor conjunto de entre 12 y 15 millones de euros. Algunos de los modelos más llamativos son tres Talbot Lago T26 carrozados por Saoutchik, uno de los cuales perteneció al rey Farouk de Egipto.
Un Bugatti Type 57 Ventoux, un Hispano Suiza H6B y un Lagonda LG45 cabriolet tampoco pasan desapercibidos.