El Salvador, Honduras y Nicaragua finalizaron el Corredor del Mangle, un proyecto que incluyó obras de infraestructura, ecoturismo, actividades productivas y de protección ambiental en un área de la costa del Pacífico, informó el viernes una fuente oficial.
El proyecto, iniciado en 2009, se desarrolló en la región de manglares más extensa de la costa del Pacífico, que comprende la bahía de Jiquilisco, en El Salvador, un sistema de humedales en el sur de Honduras y la bahía de Jiquilillo, en Nicaragua, abundante en recursos pesqueros.
La mayor parte de los manglares están en la zona del Golfo de Fonseca, cuyas aguas comparten los tres países.
'Los resultados obtenidos han tenido impacto en la gente de la zona y se ha podido tener más inversión en los territorios con lo cual se incidió en mejorar las condiciones de vida de los habitantes del Golfo de Fonseca', dijo la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD).
La CAAD, el órgano del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) responsable de la agenda ambiental regional, impulsó las obras junto con fondos de la cooperación de España.
La iniciativa propició acuerdos regionales de 'homologación' de veda parcial y veda total indefinida de algunas especies, y de mejora en las artes de pesca, entre otros aspectos.
Al margen del proyecto se creó la 'Mancomunidad Trinacional del Golfo de Fonseca' (Mugolfo), conformada por 22 municipalidades de esa área marítima, que elabora estrategias con base en sus necesidades.
El Corredor del Mangle forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano, que abarca más de 200 ecosistemas terrestres y más de 300 formas de paisaje en 33 ecorregiones naturales, que contiene más del 12% de la biodiversidad del planeta en solo 2% de área continental.