Naciones Unidas.- El canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó este martes 22 de septiembre las "falsedades" dichas por el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la isla durante su intervención ante las Naciones Unidas y aseguró que Cuba no es "una amenaza para EE UU ni para ningún país".
"El Gobierno de EE UU resulta incapaz de aceptar que Cuba es, y tiene derecho a ser, un país plenamente independiente y soberano. Ninguna de las falsedades del Presidente de EE UU en la ONU y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho", escribió Rodríguez en X.
El ministro de Exteriores cubano, quien también se encuentra en Nueva York para asistir a la Asamblea General, reaccionó minutos después de que Trump pronunciara un discurso donde acusó al Gobierno de La Habana de respaldar a redes de "izquierda radical" dentro del territorio estadounidense.
El mandatario estadounidense también amenazó con usar la fuerza militar en Latinoamérica si Washington ve amenazados sus intereses.
La delegación cubana ante la ONU abandonó la sala de la Asamblea General después de que Trump reiterara que la isla es "un Estado fallido" y presumiera de la presión que su Gobierno ejerce sobre la nación insular.
"Cuba no es una amenaza para EE UU ni para ningún país. El bloqueo económico, incluido el cerco energético, sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones. Es un acto de genocidio y castigo colectivo. Somos un país de paz y merecemos la paz", insistió Rodríguez en redes sociales.
Al mismo tiempo, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó en X que "incapaz de justificar el castigo contra el pueblo de Cuba y su guerra económica genocida, el presidente de EE UU repite en la ONU que Cuba representa una amenaza".
"La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano. Seguiremos luchando por la paz, defendiendo nuestra soberanía y trabajando de conjunto para superar la agresión despiadada que nos impone el Gobierno estadounidense", advirtió.
La víspera, el canciller cubano acusó a Estados Unidos de utilizar la lucha antidrogas en América Latina y el Caribe como "pretexto" para una "militarización" que le sirve como "instrumento de dominación" de la región.
La relación entre Washington y La Habana atraviesa por una de sus etapas más tensas, en medio del aumento en la presión estadounidense por cambios significativos en la isla y después de que ambas administraciones confirmaran unas negociaciones que no arrojaron resultados, al menos públicamente.
Desde enero pasado Trump ordenó un bloqueo de crudo contra Cuba que ha agravado la crisis económica y humanitaria que sufre el país caribeño tras décadas de deficiente gestión del Gobierno de la isla, además de aplicar nuevas sanciones secundarias que han ahuyentado a empresas extranjeras.