El personal de las embajadas israelíes en India y Georgia fue ayer blanco de un atentado y un ataque frustrado con sendos coches bomba que dejaron al menos cuatro heridos en la capital india y fueron atribuidos a Irán por el primer ministro de Israel.
En Nueva Delhi, un coche de la embajada de Israel estalló, causando cuatro heridos, entre ellos una diplomática de 42 años, según indicó la policía india, que busca a un ciclomotorista visto por un testigo cuando adosaba un artefacto en la parte trasera del vehículo poco antes de su explosión.
Tres indios resultaron heridos de levedad en el atentado. La diplomática israelí, igualmente esposa del delegado de Defensa de la embajada, fue hospitalizada, pero estaba “consciente” y no se teme por su vida, indicó el comisario de policía G.K. Gupta a la prensa.
En Georgia, la policía desactivó un artefacto explosivo descubierto en el coche de un empleado de la embajada israelí en Tiflis. “Un chófer de la embajada, un ciudadano georgiano, estacionó el coche a unos 200 metros de la embajada. Luego reparó en el artefacto de fabricación casera, que estaba adosado al chasis del coche, y llamó a la policía”, explicó el portavoz del ministerio del Interior georgiano, Shota Utiashvili.
Poco después, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu acusó a Irán de estar detrás de estos actos, que de momento no fueron reivindicados.
“Irán, que está detrás de estos atentados, es el mayor exportador de terrorismo en el mundo”, declaró Netanyahu, citado en un comunicado de su oficina durante una reunión con diputados de su partido, el Likud. Irán salió al paso negando toda implicación en los atentados en la India y Georgia.