Texas, Estados Unidos.- "Dios me va a sacar", ese fue el pensamiento al que la hondureña Carmen Mejía se aferró por los 22 años y 7 meses en los que pasó en una prisión en Texas tras ser declarada culpable de un homicidio que no cometió.
Mejía, que había sido declarada con cadena perpetua en 2003 por la muerte de un bebe de 10 meses, al que ella cuidaba, recuperó su libertad luego que la corte del Distrito del condado de Travis la declararada "realmente inocente".
Tras escuchar que recuperaría su libertad, la hondureña en vuelta en lágrimas expresó: “Yo creo en los Ángeles y yo decía: "Dios me va a sacar de aquí un día’".
Durante la audiencia, el juez P. David Wahlberg firmó la exoneración de Mejía con lágrimas en los ojos, reconociendo la injusticia sufrida por la hondureñas por un crimen que no cometió y un error judicial.
No obstante, le advirtió que ICE podría detenerla debido a su estatus migratorio temporal como ciudadana hondureña residente en EE. UU. por 30 años.
El caso de la hondureña fue revisado en 2021 por Innocence Project y la Conviction Integrity Unit del Travis County DA.
Fatal accidente
Según los expedientes, el 28 de julio de 2003, Camen Mejía cuidaba a un bebé de 10 meses, además de sus cuatro hijos.
El relato indica que mientras la hondureña amantaba a su hijo más pequeño, su hija mayor intentaba bañar al bebeé
La casa donde vivía Mejía con sus hijos era de alquiler y el calentador de agua no tenía dispositivo de seguridad por lo que la temperatura del agua alcanzó los 148° F (64° C).
Por lo caliente del agua, el bebé sufrió quemaduras de tercer grado y falleció horas después en el hospital.
En la corte se presentaron testimonios médicos inválidos y evidencia perdida, incluyendo grabaciones de las declaraciones de sus hijos, que respaldaban la versión de Mejía sobre un accidente.
Además, la fiscalía presentó a expertos que afirmaron que las lesiones del bebé solo podrían haber sido intencionales, por lo que la hondureña fue condenada a cadena perpetua.
Mejía fue separada de sus cuatro hijos y privada de su libertad sin antecedentes penales previos.
Luego que el caso se revisó nuevamente, expertos en quemaduras y seguridad doméstica demostraron que las lesiones del bebé fueron por un accidente. Por lo que en 2025, la forense original del caso cambió su dictamente de homicidio a accidente.