Municipios blancos
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Tegucigalpa, Honduras.- Una bandada de loros verdes interrumpe el silencio en la fresca mañana, en el apacible casco urbano de Nueva Armenia, un municipio del sur de Francisco Morazán, a 55 kilómetros de la capital.
Sin importar la cercanía al Distrito Central, la ciudad más importante del país, pero más allá de eso, de la que tiene el mayor número de homicidios en los últimos años, Nueva Armenia y su gente es como si pasaran desapercibidos de esos índices de violencia.
De acuerdo con las cifras del Observatorio Nacional de la Violencia (OVN), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), este pequeño poblado de casi 4,800 habitantes solo registró cuatro homicidios en la década entre 2016 y 2025; cifras por debajo del promedio nacional en muertes violentas.
Jubilada desde hace 21 años, la profesora Lidia Espinal es fiel testigo de la vida en calma con la que transcurren los días en este pueblo. “¡Ah, no, yo sí soy feliz! Nos gusta ese rol de servir, atender, que es la característica de Nueva Armenia: Ser anfitriones. Por lo menos con un saludito. Aquí nadie se va sin despedirse. Adiós, que le vaya bien, buenos días, aunque no quiera hablar”.
La maestra confiesa que "podemos llamarlo en un 98%, pacífico. No pasa de cosas así de jóvenes, cuando andan con su trago o algo así, pero que vaya a haber asesinatos, muertos y heridos, eso no, no lo vemos".
Como en todos los pueblos de Honduras, los pequeños negocios familiares sirven de sostén para sus economías. Óscar Baca, oriundo de Tegucigalpa, pero desde hace muchos años se radicó en Nueva Armenia y no se arrepiente de haberlo hecho.
“En cuanto a la experiencia que tengo viviendo en el municipio, sí puedo decir que es un pueblo muy tranquilo. No soy nativo de aquí, pero soy más armenio que cualquiera; llevo viviendo aquí desde el 2006”, comparte Óscar, quien es dueño de una pulpería; asegura no tener problemas de extorsión, ni mucho menos.
Parte de esa calma de la que disfruta su población, según Eduar Andino, alcalde municipal, se debe a que “Nueva Armenia se ha caracterizado por ser un municipio de paz, de tranquilidad, y esto ocurre porque es un pueblo de valores, de principios, donde prevalece lo cristiano”.
Esta particularidad de Nueva Armenia ha sido reconocida por propios y por quienes visitan el casco urbano y sus aldeas, en especial los que los fines de semana deciden darse un chapuzón en las aguas turquesas de su río.
Alex Reyes, abogado y juez de paz del Poder Judicial, para este término municipal, revela que “este Juzgado de Paz recibe denuncias por faltas, más que todo. Por injurias, vejaciones leves, pero algo mínimo. Algunos casos de violencia doméstica también, pero es muy poca la incidencia”.
Similar testimonio tiene Alba Aguilar, directora del Instituto Dr. René Aguilar. “Nueva Armenia es un pueblo de gente laboriosa, honesta, trabajadora, con muchas virtudes; en nuestro pueblo, gracias a Dios, hasta estos momentos, la violencia no nos ha salpicado”.
La catedrática revalida que Nueva Armenia es un pueblo tranquilo, "donde el problema de uno es el problema del vecino. Entre vecinos nos apoyamos; la comunidad es sana. Usted puede venir a cualquier hora, y en la calle, usted tenga la seguridad de que no lo van a asaltar".
Sus datos de muertes violentas se registraron en los años 2016, 2019 y 2023.
Apenas dos decesos por causas violentas en los últimos 10 años han convertido a San Miguelito en uno de los pueblos de nuestro país con los mejores índices de seguridad poblacional.
También al sur de Francisco Morazán, limítrofe con San José, en el departamento de Choluteca, los más de 2,100 habitantes que tiene el municipio de San Miguelito gozan de la quietud que muchos no tienen y que la desearían.
Su gente vive de la agricultura: el cultivo de granos básicos en pequeña escala, pero además, gran parte de los ingresos económicos de sus familias provienen de las remesas que son enviadas por sus parientes, desde España y los Estados Unidos.
“La gente vive tranquila, aquí es un pueblo tranquilo. Es un orgullo, es un honor para nosotros los pobladores de San Miguelito, porque en San Miguelito se vive bien. Es un pueblo pequeño, pero vivimos alrededor de los caseríos y ahí está toda la familia; aquí no pasa nada”, expresa José Lito Posadas, un policía retirado.
El poblador comenta que “el principal patrimonio de San Miguelito es la agricultura; sembrar frijoles, maíz y maicillo. Pero es un municipio que también vive de las remesas; en su mayoría, las mujeres emigraron para España y los hombres a los Estados Unidos”.
Durante ocho años, entre 2016 y 2025, no ocurrió ningún homicidio, y además de ello, es escasa la incidencia de otro tipo de hechos violentos.
Katherine Fuentes, médico titular del Centro de Salud de San Miguelito, revela que “Gracias a Dios aquí en San Miguelito no se cuenta con esa incidencia”, al referirse a la casi nula atención de pacientes que llegan a ese centro médico por heridas de armas de fuego o armas blancas.
Como en la mayoría de los pueblos visitados por EL HERALDO, el servicio de transporte de mototaxis, también es parte del diario vivir aquí.
Kelvin Matamoros es propietario de uno de estos vehículos, quien relata que “aquí es un pueblo tranquilo y gracias a Dios que nos sentimos bien. Es un pueblo un poquito alejado de la ciudad y no hay violencia”. En su trabajo, al volante de su mototaxi, cuenta que nunca ha sido objeto de asaltos en el pueblo; además, que recorre las calles hacia los municipios vecinos de La Libertad, Alubarén y Reitoca.
El operario del transporte local manifiesta: "nos sentimos bien aquí. Yo aquí en mi casa, a veces hasta las 10:00 de la noche mantengo la puerta abierta, uno está en el parque, en la cancha y es de tranquilidad, gracias a Dios".
Alrededor de 1,520 habitantes, en un territorio de 76 kilómetros cuadrados, les ha permitido a los moradores del pequeño municipio de Yauyupe, conocerse el uno con el otro.
Situado en el sur del departamento de El Paraíso, es otro de los pueblos de Honduras, que se distingue por la calma en la que vive su gente.
En el mismo período de tiempo en mención, Yauyupe contabilizó tres homicidios: uno en 2018, otro en 2020 y uno más en el 2021. Los restantes siete años de esa década, entre 2016 y 2025, no se suscitaron hechos de ese tipo.
Franklin Palma, edil de ese término municipal, es del criterio de que esto se atribuye a que “aquí todos nos conocemos. Todos sabemos quién vive en tal lugar, quién en cada casa, cómo se llama, y cuando viene alguien extraño, nosotros mismos hemos tratado de hacer una campaña donde decimos: "Bueno, ¿por qué anda este extraño? ¿Qué anda haciendo aquí? Si ya radica más de un tiempo, ¿dónde vive? ¿Qué está haciendo? ¿Qué lo trajo para acá?”.
El edil reconoce que las pocas incidencias de delitos no pasan de que alguien se robe una gallina o cosas menores, “pero ya en términos mayores, en cuanto a delincuencia, no lo tenemos; gracias a Dios que no pasamos ese flagelo”, señala.
Sara López, directora del Instituto Yauyupe, aunque no es nativa del municipio, resalta la serenidad con la que se vive en el casco urbano y en sus aldeas. "Yo soy allegada al pueblo, y la tranquilidad de un pueblo como Yauyupe es uno de los puntos del porqué a mí me gusta Yauyupe. De la tranquilidad, de la paz, del clima tropical que se respira aquí en Yauyupe, y de su gente muy acogedora".
Don Agustín Villeda es un poblador de la aldea El Chagüitillo, perteneciente a Yauyupe, y sobre la armonía con la que se vive en su pueblo, expresa: “Es un municipio excelente. Qué bueno que ustedes vengan aquí para que vean cómo vive la gente; es un municipio sano para todos”.
Para Lilia Ávila, directora del Centro de Educación Básica Adán Canales, “vivimos en un municipio con mucha armonía, donde se vive tranquilo. Podemos salir tranquilamente en la noche al parque, gracias a Dios. Considero que la buena práctica de valores que nosotros fomentamos en los educandos, creo que van formando esa inclusión en sus hogares”.
Son 13 los municipios que, de acuerdo con las cifras de homicidios registrados durante la última década, se salen del patrón de violencia que impera en una gran parte de los 18 departamentos; entre estos, San Miguelito, Nueva Armenia y Yauyupe.